jueves, 28 de marzo de 2013

Manipulación mediática

Las 10 Estrategias de Manipulación Mediática — teleSUR
    
El reconocido y siempre crítico lingüista
del MIT, Noam Chomsky, una de las voces
más respetadas y consolidadas de la
disidencia intelectual durante la última
década, ha compilado una lista con las
diez estrategias más comunes y efectivas
que siguen las agendas “ocultas” para
manipular al público a través de los
medios de comunicación.
Históricamente los medios masivos han
probado ser altamente eficientes para
moldear la opinión general. Gracias a la
parafernalia mediática y a la propaganda
se han creado o destrozado movimientos
sociales, justificado guerras, matizados
crisis financieras, incentivado unas
corrientes ideológicas sobre otras e
incluso se da el fenómeno de los medios
como productores de realidad dentro de
la psique colectiva.
¿Pero cómo detectar las estrategias más
comunes para entender estas
herramientas psicosociales de las cuales,
seguramente, somos partícipes? Por
fortuna Chomsky se ha dado a la tarea de
sintetizar y poner en evidencia estas
prácticas, algunas más obvias y otras más
sofisticadas, pero aparentemente todas
igual de efectivas y, desde un cierto punto
de vista, denigrantes. Incentivar la
estupidez, promover el sentimiento de
culpa, fomentar la distracción o construir
problemáticas artificiales para luego,
mágicamente, resolverlas, son sólo
algunas de estas tácticas.
1- La estrategia de la distracción.
El elemento primordial del control social
es la estrategia de la distracción que
consiste en desviar la atención del público
de los problemas importantes y de los
cambios decididos por las élites políticas y
económicas, mediante la técnica del
diluvio o inundación de continuas
distracciones y de informaciones
insignificantes. La estrategia de la
distracción es igualmente indispensable
para impedir al público interesarse por
los conocimientos esenciales en el área
de la ciencia, la economía, la psicología, la
neurobiología y la cibernética. “Mantener
la atención del público distraída, lejos de
los verdaderos problemas sociales,
cautivada por temas sin importancia real.
Mantener al público ocupado, ocupado,
ocupado, sin ningún tiempo para pensar;
de vuelta a la granja con los otros
animales (cita del texto Armas silenciosas
para guerras tranquilas)”.
2- Crear problemas, después ofrecer
soluciones.
Este método también es llamado
“problema-reacción-solución”. Se crea un
problema, una “situación” prevista para
causar cierta reacción en el público, a fin
de que éste sea el mandante de las
medidas que se desea hacer aceptar. Por
ejemplo: dejar que se desenvuelva o se
intensifique la violencia urbana o planear
y ejecutar atentados sangrientos, a fin de
que el público sea el demandante de
leyes de seguridad y políticas en perjuicio
de la libertad. O también: crear una crisis
económica para hacer aceptar como un
mal necesario el retroceso de los
derechos sociales y el desmantelamiento
de los servicios públicos.
3- La estrategia de la gradualidad.
Para hacer que se acepte una medida
inaceptable, basta aplicarla gradualmente,
a cuentagotas, por años consecutivos. De
esa manera condiciones socioeconómicas
radicalmente nuevas (como el
neoliberalismo) fueron impuestas durante
las décadas de 1980 y 1990: Estado
mínimo, privatizaciones, precariedad,
flexibilidad, desempleo en masa, salarios
que ya no aseguran ingresos decentes,
tantos cambios que hubieran provocado
una revolución si hubiesen sido aplicadas
de una sola vez.
4- La estrategia de diferir
Otra manera de hacer aceptar una
decisión impopular es la de presentarla
como “dolorosa y necesaria”, obteniendo
la aceptación pública, en el momento,
para una aplicación futura. Es más fácil
aceptar un sacrificio futuro que un
sacrificio inmediato. Primero, porque el
esfuerzo no es empleado
inmediatamente. Luego, porque el
público, la masa, tiene siempre la
tendencia a esperar ingenuamente que
“todo irá mejorar mañana” y que el
sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto
da más tiempo al público para
acostumbrarse a la idea del cambio y de
aceptarla con resignación cuando llegue el
momento.
5- Dirigirse al público como criaturas de
poca edad.
La mayoría de la publicidad dirigida al
gran público utiliza discurso, argumentos,
personajes y entonación particularmente
infantiles, muchas veces próximos a la
debilidad, como si el espectador fuese
una criatura de poca edad o un deficiente
mental. Cuanto más se pretenda engañar
al espectador, más se tiende a adoptar un
tono infantilizante. ¿Por qué? “Si uno se
dirige a una persona como si ella tuviese
la edad de 12 años o menos, entonces, en
razón de la sugestionabilidad, tenderá, con
cierta probabilidad, a una respuesta o
reacción también desprovista de un
sentido crítico como la de una persona de
12 años o menos de edad (ver Armas
silenciosas para guerras tranquilas)”.
6- Utilizar el aspecto emocional mucho
más que la reflexión.
Hacer uso del aspecto emocional es una
técnica clásica para causar un corto
circuito en el análisis racional y por ende
al sentido crítico de los individuos. Por
otra parte, la utilización del registro
emocional permite abrir la puerta de
acceso al inconsciente para implantar o
injertar ideas, deseos, miedos y temores,
compulsiones o inducir comportamientos.
7- Mantener al público en la ignorancia y
la mediocridad.
Hacer que el público sea incapaz de
comprender las tecnologías y los métodos
utilizados para su control y su esclavitud.
“La calidad de la educación dada a las
clases sociales inferiores debe ser la más
pobre y mediocre posible, de forma que
el nivel de la ignorancia que planea entre
las clases inferiores y las clases sociales
superiores sea y permanezca imposible
de alcanzar para las clases inferiores” (ver
Armas silenciosas para guerras
tranquilas).
8- Estimular al público a ser complaciente
con la mediocridad.
Promover en el público la idea de que es
moda el hecho de ser estúpido, vulgar e
inculto.
9- Reforzar la autoculpabilidad.
Hacer creer al individuo que es solamente
él el culpable por su propia desgracia, por
causa de la insuficiencia de su inteligencia,
de sus capacidades o de sus esfuerzos.
Así, en lugar de rebelarse contra el
sistema económico, el individuo se
autoinvalida y se culpa, lo que genera un
estado depresivo, uno de cuyos efectos
es la inhibición de su acción. ¡Y, sin
acción, no hay revolución!
10- Conocer a los individuos mejor de lo
que ellos mismos se conocen.
En el transcurso de los últimos 50 años,
los avances acelerados de la ciencia han
generado una creciente brecha entre los
conocimientos del público y aquellos
poseídos y utilizados por las élites
dominantes. Gracias a la biología, la
neurobiología y la psicología aplicada, el
“sistema” ha disfrutado de un
conocimiento avanzado del ser humano,
tanto de forma física como
psicológicamente. El sistema ha
conseguido conocer mejor al individuo
común de lo que él se conoce a sí mismo.
Esto significa que, en la mayoría de los
casos, el sistema ejerce un control mayor
y un gran poder sobre los individuos,
mayor que el que los individuos tienen y
ejercen sobre sí mismos.

Fuente:

http://pijamasurf.com/2010/09/
las-10-principales-estrategias-de-
manipulacion-mediatica/ *

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