ROCK ARGENTINO Las 300 canciones del siglo XXI (REVISTA ROLLING STONE ARGENTINA FEBRERO 2023 ) #RockNacional :
https://twitter.com/RichV159/status/1681689364751851520
Para celebrar nada menos que su edición número 300, Rolling Stone argentina presenta esta lista con lo mejor de la producción local en los últimos años. Un viaje a través del tiempo, los géneros, los artistas populares y las joyas del under. POR ROLLING STONE ARGENTINA FEBRERO 2023.
Para el rock argentino, como para la mayoría de los estratos culturales, sociales, políticos y económicos de la Argentina, 2001 fue una bomba que dispersó esquirlas sin sentido y por todas partes. Un inicio de siglo de lo más movilizador. En ese contexto se produjo la salida de Jessico, el disco que ese puñado de freaks llamado Babasónicos esperaba componer desde hacía años, que pronto lo llevaría a un estado de (in)fame popularidad y que marcaría una estética y un sonido para el futuro. En Internet el intercambio de archivos musicales (canciones) ya era una realidad, pero si bien aún no existían las plataformas en las que podías escuchar cualquier tema a cambio de un módico precio mensual, Steve Jobs presentaba en octubre de ese año el primer iPod con el eslogan “1.000 canciones en tu bolsillo”. Un mes después de aquel lanzamiento en Cupertino, California, pero a 10.300 kilómetros, en Buenos Aires, el cielo cayó sobre la cabeza de Patricio Rey y separó los caminos de la dupla Solari-Beilinson. Todavía no lo sabíamos, pero los Redondos quedarían para siempre de aquel lado, el del siglo XX.
Desde ese punto de partida hasta esta tercera década, que comenzó con la música urbana vanagloriándose a viva voz con eso de que “te guste o no te guste, somos el nuevo rock and roll, niño”, existe un abismo. En el medio, el rock fue testigo de la caída de pesos pesados de los noventa (la separación de Los Piojos y Caballeros de la Quema y el desmembramiento de grupos como la Bersuit, Ratones Paranoicos y Los Pericos, entre otros) y la pérdida de referentes del género (Luis Alberto Spinetta, Pappo, Gustavo Cerati, Pil Trafa, Rosario Bléfari, Palo Pandolfo); la tragedia de Cromañón, los cierres de espacios para shows en vivo y la posterior ola de cantautores desenchufados; el regreso del Andrés Calamaro más cancionero y los inicios de carreras solistas de cantantes todoterreno (Andrés Ciro Martínez, Vicentico, Cordera); la irrupción del indie platense con Él Mató a un Policía Motorizado como estandarte, el cruce con el rap y el trap, que llegó para quedarse, y la visibilización –tras una larga lucha- de gran cantidad de mujeres al frente de sus propios proyectos musicales, con Marilina Bertoldi y su Telecaster en mano como ícono de una nueva generación. Y más, mucho más.
Al margen de los vaivenes de un país siempre en la cornisa y una escena en ebullición constante, lo que nunca faltó en estas tierras fueron grandes canciones. Por eso vale la pena esta actualización del listado que Rolling Stone produjo en 2010, junto a MTV, con los “50 mejores temas del rock argentino de la primera década de los 2000”. Con la excusa de celebrar el número 300 de Rolling Stone en Argentina, esta vez sumamos las canciones seleccionadas como las mejores de cada año por las distintas redacciones que trabajaron en la revista durante este tiempo, más el voto de los periodistas que hoy integran el plantel de críticos, redactores y editores.
El resultado es una contundente playlist que viaja a través del tiempo y de los géneros, que se zambulle tanto en la obra de artistas populares como en las pequeñas joyas ocultas del under. Hay canciones bellas, complejas, innovadoras, temas que dijeron lo que había que decir en el momento preciso, que sonaron aquella noche y mil noches más, con versos inmortales, esos que se imprimen en remeras y paredes y en dedicatorias anónimas. Hay historias reales, crudas y testimoniales. Hay ficción pura y fantasía brillante. Aquí van 300 canciones que equivalen a 300 razones para celebrar el rock argentino de este siglo.
1. La pregunta – Babasónicos (2018) Discutir, debatir, capitalizar el error, intentar sorprender, acariciar la modernidad sin llegar a la vanguardia, pensar la música y disfrutar este trago, porque al terminar, habrá que pagar, y quizá pagarlo de más. En todo esto andaba pensando Adrián Dárgelos cuando compuso “La pregunta”, el primer clásico de la última reinvención sonora, estética y discursiva de Babasónicos, que por ahora tiene dos capítulos discográficos: Discutible (2018) y Trinchera (2022). “A veces me echan de mi propia casa/ Una hora antes que me lo merezca”, casi recita un barbado Dárgelos en el inicio del tema, acompañado apenas por un sinte minimalista y denso, antes de que un beat hipnótico se apodere de la escena. “Nosotros planteamos la discusión y el discurso es nuestro, son las canciones. Creo que con ‘La pregunta’ logramos que se debata algo. No sé, hasta leí dos o tres ensayos sobre el tema, uno de un filósofo trans, y con miles de interpretaciones”, comentó el cantante por entonces. Uno de esos textos fue escrito por el periodista Pablo Schanton y Lea Uría García, para la revista online de arte y cultura Otra parte: “La moraleja, que surge en la intersección entre esta canción y la Historia, plantea la necesidad de la pregunta como un ejercicio colectivo cuando todo se cae, cuando es más difícil que nunca (o directamente imposible) decir y ser escuchado. (Precisamente ahora) queremos pensar la pregunta. Y que nos la dejen preguntar”. “La pregunta”, como un signo de los tiempos. Preguntar y pensar. “A nosotros nos gusta pensar la música, que es lo mínimo que se le debe exigir a una banda. No hacer música porque sí. Porque sí lo podés hacer entre los 19 y los 24, después tenés que pensar la música. Nadie en el flow del sentir y hacer le salen maravillas permanentes. Todos los músicos clásicos que recordamos de la historia creo que se sentaban a pensarla”, concluye el autor. Sebastián Ramos.
2. Estadio Azteca – Andrés Calamaro (2004) Es un Monumento al Gran Misterio de la Canción. Enorme, como el estadio que, de chico, paralizó a Marcelo “Cuino” Scornik −coautor perfil bajo del tema−, escenario clave en la épica maradoniana y, por lo tanto, de la tragedia argentina. Trivial y desconcertante como un paraavalanchas, un corazoncito Dorin’s o el término “duro” clavados en el medio de un poema. Fue primero un demo post El salmón y, tras algunas dudas de Andrés, se grabó para El cantante, disco mayormente de versiones y de evidente reseteo. Producida por el madrileño Javier Limón −otra referencia esencial en la cosmogonía C−, es una interpretación acústica, se diría ritual, como lo captura su sobrio clip. Pero al año siguiente nomás, la canción evolucionaría a otro estado: Calamaro, respaldado por la Bersuit, la volvería eléctrica para el álbum en vivo y de título autobiográfico El regreso. Entonces, además de volts, le sumaría el recitado del Martín Fierro −si bien hípercalamaresco− que aún hoy marca un pico estremecedor en sus presentaciones: “Gracias le doy a la vida (Virgen, en el original), gracias le doy al Señor, porque ante tanto rigor y habiendo perdido tanto, no perdí mi amor al canto ni mi voz como cantor”. Es una canción solemne y caradura a la vez, como otras de este artista, aunque afilada como pocas. Letra y música se insinúan simples y despojadas, pero se apagan indescifrables. Como pasa con las mejores canciones pop, “Estadio Azteca” deja la sensación de un acontecimiento irrepetible. “Siempre estuvo iluminada. Fue un momento de inspiración muy especial del Cuino. La letra es misteriosa, no se puede explicar. Habla del exilio, de la muerte, del fútbol, de los hinchas, de la droga. Es una canción muy importante”, le dijo Andrés al periodista Martín Pérez. Así de gigante, como aquel estadio que aplastó de chico al autor: Daniel Flores.
3. Cactus – Gustavo Cerati (2009) El título nació como un juego de asociaciones, encontrar una palabra para enmarcar el eco folclórico que sugería la canción. Algo parecido a “Sulky” o “Raíz”, fantaseaba Gustavo Cerati en ese período crepuscular que mueve a la inspiración. Si Fuerza natural es un viaje místico de velocidades cambiantes, “Cactus” es un ritual más íntimo, un proceso introspectivo con aire de chacarera, casi una evocación a los tiempos del niño concentrado en los primeros ejercicios de guitarra. El trip lisérgico que propone la letra sigue las líneas del ambiente espacial, detiene el tiempo del disco y también revela los efectos de una práctica trascendental: “Para encontrar un peyote en el desierto, primero parece que no vas a ver ninguno; de golpe, vas a ver uno, ese déjalo, pero después vas a ver todos”, dijo el chamán a modo de guía en pleno desierto mexicano. La experiencia quedó grabada en la memoria de Cerati y de ahí nació la frase “no hay lugares donde no estés” como prueba de la travesía ensoñada. “Lo mezclé un poco con esa idea de ‘es un veneno, pero purificador’, y me llevó a un tema que tiene que ver mucho con el disco, que es el tiempo. Hay algo de cierto en cuanto a que nuestra existencia es muy mínima comparada con lo que significa el universo, uno podría ver las cosas transmutarse si tuviera esa posibilidad, o el tiempo”, dijo Cerati frente al grabador del periodista y músico mexicano Iván Nieblas para una entrevista publicada en la revista R&R a fines de 2009. Además del desierto, las alusiones y otras resonancias, “Cactus” sublima de un modo notable las inmersiones de Cerati en el mundo telúrico para innovar y convertir su propio origen en una balada acústica con bombo legüero y un dinamismo que trascienda las influencias para dispararse como un objeto de eterna belleza. Oscar Jalil -
4. Mi próximo movimiento – El Mató a un Policía Motorizado (2008) En 2008, Él Mató a un Policía Motorizado puso cierre a una trilogía de EP atravesada por un hilo conceptual. Así como Navidad de reserva era alusivo al nacimiento y Un millón de euros a la vida y la amistad, la entrega final de la saga atravesó pasadizos más oscuros. Como su nombre lo infiere, las siete canciones de Día de los muertos giran alrededor de la muerte, alimentadas a base de cine de terror de los ochenta. Dentro de ese microuniverso, “Mi próximo movimiento” funciona como un haiku de espíritu punk, cuatro líneas que se repiten para ubicar la acción ante un apocalipsis zombi, en el que a su protagonista le toca comenzar a andar su propio camino del héroe escopeta en mano. Según Santiago Barrionuevo, la canción guarda puntos de contacto con un poema que le leyó Gato Sisti Ripoll, de 107 Faunos, que versaba sobre el descubrimiento de una pirámide en la Atlántida como posible fin del mundo, y también con la remake de El amanecer de los muertos que hizo Zack Snyder. “Me gustó la idea de esperar el Apocalipsis con esa imagen donde los personajes se van encerrando porque no quedan lugares posibles de refugio. Es una letra de terror, pero también de valentía, de alguien que dice: ‘Bueno, ya está’. No tiene nada que perder, agarra un rifle y va con todo adonde sea”, dice su autor. Convertida en hit y estandarte de la escena platense desde su publicación, en los shows de Él Mató “Mi próximo movimiento” es un ritual dentro de otro y lleva ya quince años como pieza inamovible del cierre de sus presentaciones en vivo. “Me encanta, porque en este mundo de estadística, que es un mundo horrendo, no es una canción que tenga muchas escuchas en Spotify y demás plataformas”, dice Santiago. Y agrega: “Sin embargo, es la más celebrada cuando tocamos. Se creó como una especie de comunión con la canción y, con esa pequeña ceremonia, se genera algo muy especial”. Joaquín Vismara.
5. Y mientras tanto el sol se muere – Indio Solari (2007) “Todavía no usé mi milagro de hoy/ Qué corta es la vida, mi amor/ No voy a buscar más consuelos tontos, no/ Si pasa algo malo, esta vez/ Te voy a buscar”. “Y mientras tanto el sol se muere” es el tema central del segundo álbum solista de Indio Solari, Porco Rex. Un tema de amor dedicado a su compañera de toda la vida. “Todo pivota alrededor de esta canción de amor, que es genuina y que se la dediqué a mi compañera. Sinceramente tengo la suerte de disfrutar del amor y lo que veo hoy en día es que el amor está siendo desacreditado, ridiculizado permanentemente, como si fuera algo malo o una tontera inexistente, qué sé yo… Entonces, creo que no está de más que alguien que no lo ve de esa manera agregue a toda la información que hay un álbum que gira en torno a una canción de amor”, decía Solari en 2007. Tras la separación de Patricio Rey, las letras del Indio sufrieron al menos dos cambios notorios: una poética menos encriptada y dos temas omnipresentes. El amor y la muerte. “Esta canción en particular habla de alguien que marca la intención de encontrarse con otra persona aun después de la muerte, alguien que no tiene una religión efectiva que lo ampare, pero aun así dice ‘te voy a buscar y te voy a encontrar, en la inmensidad, en la oscuridad’. Uno no vuelve virgen del amor, creo que debe haber una sola oportunidad de enamorarse en la vida, hablando de algo que va más allá del enamoramiento circunstancial, cuando uno encuentra la necesidad de compartir la intimidad más profunda con una persona sin la cual la vida no tiene mucho significado”, explicaba Solari. “¿Cómo será andar solito allá en la muerte?”, se pregunta el cantante en “Y mientras tanto…”, y él mismo reflexionaba al respecto: “Es que a medida que uno se pone más jovato, se va poniendo más impaciente, porque el momento de entregar el sachet está cada vez más cerca”. S.R.
6. Canguro – Wos (2019) Cuando llegó a la cima del freestyle, Wos tenía apenas 21 años. Para ese entonces, ya había ganado las competencias más importantes de batallas de gallos a niveles local e internacional, y se había convertido en el número uno de la Argentina. Pero un buen día, Valentín Oliva (su nombre de nacimiento) decidió darle una patada de canguro a su carrera y enfocarse de lleno en la música, un camino que tomaron varios freestylers de su generación. El single con el que salió a marcar el quiebre fue, precisamente, “Canguro”, una canción que parecen dos en una, cargada de críticas a la clase política, al concepto de meritocracia y al sistema capitalista, con referencias ricoteras que sorprendieron a propios y a extraños (“Fijate siempre de qué lado de la mecha te encontrás”, canta en uno de los versos, parafraseando al clásico de los Redonditos de Ricota, “Queso ruso”). Con un pie metido en el rap y otro en el rock, Wos logra hacer equilibrio sin dejar de lado el riesgo. Y nunca se cae al precipicio. Mientras ostenta su flow encendido, juega con la métrica de las palabras y se anima no solo a cantar, sino también a cambiar de tempo en pleno tema. “No para de toser, trabajando doce horas/ Cobra dos monedas al mes pa’ mantener cuatro personas/ Y no hables de meritocracia, me da gracia, no me jodas/ Que sin oportunidades, esa mierda no funciona”, dispara en una de las estrofas más lúcidas de la canción. Una síntesis poética digna de “Homero”, de Viejas Locas, pero publicada exactamente dos décadas después. Con el primer hit de su carrera solista, logró capturar la tensión política de un año eleccionario en Argentina, atiborrado de discursos contrapuestos y miradas diferentes sobre cuál debía ser la mejor opción para el país. Como si fuera poco, en el videoclip del tema mostró sus dotes actorales poniéndose en la piel de un pseudo dictador patilludo, con cara de pocos amigos. Martín Sanzano.
7. Un osito de peluche de Taiwán – Los Auténticos Decadentes (2003) Hay un hilván invisible que une la poesía de Jorge Serrano a través de los objetos. Un arco que va del pingüino y el sifón de “Loco (tu forma de ser)”, de El milagro argentino (1989), al osito de peluche de Taiwán que le da título al hit de Sigue tu camino (2003). Elementos cotidianos vinculados al costumbrismo que caracteriza a buena parte de la obra de Serrano. Y aunque esos objetos sean claves en las canciones, no son más que piezas de la escenografía que el autor necesita para hablar de otros temas, acaso más profundos. “‘Un osito de peluche de Taiwán’ es para mi mujer, Alejandra, pero el tema habla de lo que es una pareja estable. Es una reflexión sobre aquellas personas que se casan diez veces y vos pensás: ‘¡Este tipo cuando está solo quiere estar acompañado y cuando está acompañado quiere estar solo!’”, explicaba el propio Serrano en Quién es la chica (2014), el libro de Agustina Larrea y Tomás Balmaceda. “Jorge me decía que estaba muy inspirado en lo que sonaba en su casa. Su hija escuchaba Shakira, entonces apareció ese ‘taaaan tararán tan tan taaaan tararán tara rararatá’. Claro: le cabría perfecto a Shakira”, decláró Juanchi Baleirón, por entonces guitarrista de Los Pericos y productor de esa y de varias otras canciones de Sigue tu camino. Para su CD/DVD Hecho en México, grabado en vivo en el Palacio de los Deportes en 2011, los Decadentes invitaron a Fernando Ruiz Díaz a cantarla. La impronta rockera del vocalista de Catupecu Machu va cargando de energía a una canción que en una línea de su letra, en una suerte de autoprofecía cumplida, reza “es a la calma que antecede al huracán” justo antes de que ese estribillo shakiresco irrumpa como una descarga de rayos y centellas. Humphrey Inzillo.
8. Una vela – Intoxicados (2003) Allá por los noventa, junto a 2 Minutos, los Viejas Locas fueron adalides de un rock lumpen y proletario capaz de ser permeable en todas las clases sociales. Un estamento inédito en el rock argentino, construido siempre entre la clase media y media alta. El backstage del decorado de cartón pintado de flúo que imponía el 1 a 1 menemista. Surfistas de la convertibilidad y el Riachuelo cercano, los comandados por Cristian “Pity” Álvarez arremetían desde el sur de la ciudad y en tres discos dejaron vívidas viñetas de un neorrealismo rockero que hasta se filmaba en blanco y negro, como los clips de “Aunque a nadie ya le importe” y “Homero”, dos de sus páginas más precisas y preciosas. En paralelo, Pity mantenía un proyecto lateral (Los Hijos de Puta) con el que animaba los tradicionales locros del 25 de Mayo en Ciudad Oculta, el asentamiento lindero a Piedrabuena, su barrio. Con esa banda, zurcía una suerte de rap explícito y sui generis, con referencias a Cypress Hill y Molotov. Empezaba a encender la vela. Con el cambio de milenio, Pity rompió la gallina de los huevos de oro de Viejas Locas y empezó de cero con Intoxicados. En la previa de su segundo disco (No es solo rock and roll, 2003) tenían una bomba entre manos y en su avant premiere masiva (Cosquín Rock 2003) dejaron a 20.000 asistentes en la Próspero Molina con la boca abierta. Pity se consagraba como el Balzac de los bajos fondos del rock argentino. Marihuana, pobreza, prostitución, gatillo fácil no eran nombrados en este péndulo de hip-hop y rock sin una cohesión narrativa sabia, detallada y picante. La contracara del viaje psicodélico de Albert Hofmann es acá el sinuoso escape en bicicleta de una víctima en una ratonera social, y acaso el clip de “Wapo Traketero” de Nicki Nicole pedaleando en las afueras del Rosario de Los Monos sea una cita más que vela(da). José Bellas
9. Fumar de día – Marilina Bertoldi (2018) No cabe duda de que las mujeres encabezaron el movimiento social más importante del año en 2018 en Argentina. Si bien el proyecto de ley para la interrupción voluntaria del embarazo no fue aprobado hasta 2020, fue en 2018 que las mujeres salieron a las calles y que el aborto se transformó en un tema de agenda que influyó también en la escena musical. Hacía ya años que habían empezado a salir a la luz denuncias por abuso a diferentes músicos y se hablaba de una escena rota, que necesitaba renovarse de forma urgente. En ese contexto, Marilina Bertoldi apareció como una estrella de rock diferente, si bien ya tenía casi una década de carrera. En “Fumar de día” despliega todos sus encantos. Es una canción canchera, con frases cortadas de forma pegadiza, exclamaciones espontáneas y palabras que salen como gruñidos. Las guitarras nítidas y el ritmo popero hace que sea bailable, en un momento en que el rock (de hombres) había empezado a tomarse demasiado en serio. Casi como si previera el futuro, en esos días Marilina dijo: “Estoy en medio de un cambio grande en mi vida y esta composición es la punta de la lanza hacia ese destino inevitable”. Efectivamente, Prender un fuego la llevó al año siguiente a ser la segunda mujer (y, como retrucó ella misma en su discurso, a ser también la primera lesbiana) en ganar el Premio Gardel de Oro. Juana Giaimo.
10. La razón que te demora – La Renga (2003) Pasada la trilogía Despedazado por mil partes-Disco de la estrella-La esquina del infinito, La Renga no aflojó con la suma de clásicos a su repertorio, con la crisis de 2001 como propulsión para endurecer un poco más el sonido. Y “La razón que te demora” se erigió como un hit pesado entre riff y arpegios con distorsión. Detonador de sueños fue la constatación para el trío de Mataderos de que tomar el camino del proto heavy metal iba a ser igual de exitoso. Desde la lírica, “La razón que te demora” vuelve a hacer foco en el destino, una palabra bien cara para La Renga y sobre la que podría trazarse una genealogía a partir de los usos que le ha dado Chizzo en su obra (“El twist del pibe”, “Hablando de la libertad”, “Cuándo vendrán”, “Destino ciudad futura” y más). Esta vez, Chizzo plantea una duda al respecto: “Hay un destino que no tiene pruebas”, canta primero y después plantea: “Quizás el destino sea una mentira/ Quizás lo único que quería la vida era terminar con vos”. Y en esa posibilidad también reconecta con “Cuándo vendrán” y la idea de que la vida está tan segura de vencer que nos da toda una vida de ventaja. Pero ese final inexorable vuelve a ser motivo de escape para La Renga y el narrador que sale a toda velocidad lejos de la gran ciudad (por eso el video en medio de las sierras de Tandil). En ese viaje, que siempre es también interno, se da el reencuentro con uno mismo, al mejor estilo Kerouac y la Generación Beat. “La razón que te demora” recupera todos los tópicos del universo La Renga, y la solidificación (aún más) del sonido hizo el resto de la combustión. Junto con “A tu lado”, son las dos grandes canciones de Detonador de sueños que se hicieron un lugar casi inamovible en el repertorio en vivo del trío. Un dato no menor si hablamos de la banda de rock argentino que se confirmó como la más popular del país en el siglo XXI. Sebastián Chaves.
11. Juntos a la par – Pappo (2003) En su último disco, Buscando un amor, editado un año y medio antes de su muerte, Pappo grabó esta canción de un viejo compañero de ruta, Yulie Ruth, se lo apropió con una interpretación deslumbrante y mostró ante el público su costado más romántico. Un tema country convertido en balada que se resignificó luego del accidente motociclístico en el que perdió la vida. “Le he pedido tanto a Dios/ Que al final oyó mi voz/ Por la noche a más tardar/ Yendo juntos a la par”. Ruth contó que compuso el tema en los años ochenta: “Le agradezco a Norberto haberla elevado y llevado tan lejos, poniéndole su impronta”, le dijo a Rolling Stone el autor también del primer tema de aquel disco, “Ella es un ángel”. “No por nada todo lo que tocaba lo convertía en oro”, resumió. Cuenta la leyenda que al grabarla Pappo no recordó la letra original del primer verso y omitió cantar la frase “por la noche a más tardar, mi casa será un hogar”. El tema devino en clásico y tuvo versiones, con mejores y peores resultados, a cargo de Daniela Herrero, Mariano Otero, Sandra Mihanovich y Alejandro Lerner y hasta del actor Mariano Martínez, entre muchísimos otras. S.R.
12. Un día – Juana Molina (2008) Como una baguala construida en una Loop Station, “Un día” parte del micro al macro a partir de la repetición constante. Cada pieza (un fraseo instrumental, un jadeo, una intervención vocal), entra en una espiral reiterativa para poner a la folktrónica en un viaje psicodélico suave en favor de la estimulación sensorial. Todo lo que había asomado en sus primeros discos adquiere un rol protagónico en Un día, donde las canciones aparecen solo para que quede registro de cómo se disuelven lentamente al cambiarlas de atmósfera. “Voy a cantar las canciones sin letra y cada uno se puede imaginar si estoy hablando de amor, desilusión, banalidades o sobre Platón”, repite Juana Molina sobre capas y texturas de su voz, su guitarra y teclados, como una suerte de hechicera que ofrece una pista falsa de los trucos que esconde bajo su manga. Poco después, en una suerte de mojada de oreja, ofrece una viñeta costumbrista de su vida cotidiana lejos del ruido de la metrópolis al repasar lo que falta para la puesta a punto de su hogar lejos del fragor capitalino. Una vez que encastran, los mosaicos de “Un día” terminan por dar forma a una obra que no solo cambió las reglas del juego para los y las cantautores de los últimos quince años, sino que además buscó ofrecer pistas de lo que pasaba por la cabeza de su autora al momento de su creación. “Un día voy a ser otra distinta, voy a hacer cosas que no hice jamás. No va a importarme lo que otros me digan, ni va a importarme si resultará”. J.V.
13. Magia veneno – Catupecu Machu (2004) Un riff de guitarra que marcó una época. “Magia veneno”, primer corte de El número imperfecto, fue uno de los hits rockeros del verano de 2004, que junto al segundo corte de difusión del álbum, “A veces vuelvo”, convirtió a Catupecu Machu en parte de la banda sonora del primer lustro dosmilero. Algo de ese riff acerca una pista del brillo de “Magia veneno”: una serie sencilla y pegadiza de seis notas que se estampan en el cerebro en la primera escucha, una serie de sonidos que se repiten como si no pudieran frenar, con subidas y bajadas que vuelven a empezar. De la luz hacia lo oscuro y de lo oscuro hacia la luz, Ruiz Díaz construyó algunos de los versos de esta canción de una forma muy particular: con un sujeto que acciona sobre él mismo de manera redundante (“respirarse”), y a veces se borra de la acción (“emborrachar”), para completar un loop compulsivo con un ciclo de etapas alteradas: “Morir y seguir viviendo”. Magia y veneno resumen los dos polos de un ciclo del que el vocalista no podía salir, según contó en varias entrevistas. El riff del tema surgió del sueño de un año turbulento: se despertó, lo hizo sonar en su guitarra y lo grabó sin saber que iba a convertirse en uno de los grandes hits de la banda. Igual que el resto de los temas de este álbum, “Magia veneno” fue parte del último material que la banda grabó con el bajista Gabriel Ruiz Díaz (hermano de Fernando) antes del accidente automovilístico que sufrió en 2006 y que alejó al músico de los escenarios de forma definitiva. Paz Azcárate
14. Pasos al costado – Turf (2004) Hay una verdad a voces que dice que si la melodía de una canción es usada por una hinchada para un cantito, la canción es buena. Llevemos esa idea al hecho concreto de que una melodía de rock argentino termina por ser canción de cancha… en Japón. “Pasos al costado” fue la última gran constatación del espíritu melodista de Joaquín Levinton. Por momentos balada (tuvo su versión de piano y voz), por momentos canción de cancha. Hay algo irrompible, que resiste tanta elastización. Y no tiene que ver con otra cosa que con la contextura de una melodía destinada a ser un hit. Y si Turf puede ser asociado a la alegría del power-pop, hay también una pizca de melancolía britpop. Pero las dos cosas se combinan aquí, para que en un boliche cualquiera de los primeros 2000 un puñado de chicos y chicas griten y bailen mientras la letra cuenta el peso de darse cuenta de que hubo un tiempo que se perdió dando pasos al costado. El cruce biográfico con las vicisitudes de Levinton se plantea en los versos iniciales: “Nunca dormí tan poco, tal vez viva demasiado/ No reconozco el punto justo donde hay que frenar”. S.CH.
15. Pacífico – Los Piojos (2007) En el ascenso de la pirámide al éxito de Los Piojos, la gloria está impresa en aquellos discos de los noventa y la llegada a la masividad. En la bisagra de 2000, una traición amorosa sacude a dos de sus integrantes y el que debe alejarse es el baterista Dani Buira. Ni más estadios, hits, giras y dinero pudieron maquillar la idea de barco averiado. Se habían hecho más grandes, aunque artísticamente más endebles. Pero les quedaba amor propio para un gesto final. Un echar el resto en el intento de ser sólidos en la retirada. Civilización, su séptimo y último álbum de estudio, fue su forma de morir con las botas puestas. “Pacífico”, su tema central, tiene el valor de una sentida carta de despedida. Desde un crescendo que nace en bajo y batería, y se columpia en estribillos épicos, se desatormentan en la voz de Andrés Ciro: “Ahora que estoy vacío/ ahora que no hay canción/ toda la luna cabe en mí/ Ahora que soy silbido/ De alguien que sale a andar/ Veo otro cielo alrededor”. La postal inequívoca de una banda que hacía agua, fluyendo por última vez. Como un océano. Pacífico. J.B.
16. Será – Las Pelotas (2003) “Será” abre Esperando el milagro con dos rupturas para Las Pelotas. La primera tiene que ver con su condición de éxito radial: Cerati llegó a decir que fue el hit de los noventa que los noventa no tuvieron. Hasta ese entonces, la banda no había editado un track que consiguiera una masividad tal que le permitiera salir de la órbita de su base de seguidores. La segunda es la rareza que significó para el proyecto de los ex Sumo Alejandro “Bocha” Sokol y Germán Daffunchio editar una canción de amor melancólica que se tomara a sí misma en serio. “Será” tiene una voz enunciadora que se expone desde su entrega (“es como la fiebre cuando quema”), su incertidumbre sobre el pasado (“Yo no sé todavía/ lo que me hiciste sentir”) y su vacilación con el futuro (“Si la nube que arrastrás/ llegara a un sitio final/ ¿Cuánto tiempo guardás un secreto?). Esperando el milagro resolvía con algo de ironía el estado anímíco de un país que intentaba salir de la crisis de 2001, mientras que “Será” trasladaba esa perplejidad a un vínculo íntimo que ofrecía las mismas certezas que el panorama económico y social —muy pocas—. A pesar de ser una canción de amor con todas las letras, la ambigüedad con la que se habla de esa relación (“todo lo que fuimos”), sin un solo rastro del campo semántico del romance, tiene la virtud particular de deslizar sentidos más universales. “Con el alma en las manos/ tratando de descubrir/ ¿Qué será de nuestro cuerpo alado?” parece más una pregunta más sobre la trascendencia que sobre el futuro de dos que se amaron. P.A.
17. Don – Miranda! (2008) Si bien hoy Miranda! es un grupo más que consolidado y respetado, a principios de los 2000 estaban muy lejos de eso. Su irrupción en la escena nacional contrastaba con el rock barrial que todavía estaba en pie en aquellos años. Los Piojos, la Bersuit, Callejeros, entre otros, sonaban en las radios con sus voces graves, melodías que podrían estar en una cancha de fútbol y una imagen que se relacionaba con el hombre hegemónico argentino de ese momento. Si bien Babasónicos ya había dado su salto al mainstream para traer un sonido diferente al rock de acá, el electropop de Miranda!, sus trajes brillosos y delineador de ojos, hacían que parecieran de otro planeta y los hicieron inmediatamente reconocibles cuando empezaron a sonar en la radio. “Don” fue uno de sus primeros éxitos de muchos, una canción pop llena de trucos desde el primer momento en que empieza la melodía icónica del teclado. En el coro, Ale Sergi luce su voz aguda que hoy tan bien conocemos, mientras las armonías de Juliana Gattas brindan el balance necesario. En los versos, aparece la guitarra, tocando unos riff rockeros que le dan cuerpo a una canción más bien electrónica. Como si no fuera lo suficientemente pegadiza, la cereza del postre es la frase icónica de la canción: “Es un solo, ¡es la guitarra de Lolo!”. Casi 20 años después, “Don” fue la primera canción que reversionaron en el proyecto de Hotel Miranda!, esta vez junto a Ca7riel. J.G.
18. La soledad – Bersuit Vergarabat (2004) Con la experiencia previa de que Libertinaje se volviese la banda de sonido premonitoria del desenlace político y social de diciembre de 2001, en 2004 Bersuit Vergarabat decidió dedicar un disco doble para tratar de desentrañar el genoma de la identidad nacional. Y si bien los dos volúmenes de La argentinidad al palo pueden haber pecado de ambiciosos en su intención (a tono con la argentinidad misma), sus momentos más esmerados dieron en el clavo con certeza. Dentro de esa lista sobresale “La soledad”, quizás la definición sonora del sentimiento autóctono por excelencia. Con el aporte del DJ uruguayo Luciano Supervielle, de Bajofondo, en bases y scratches, Bersuit puso en alta rotación a los demonios que rondan los miedos y las malas decisiones en una trasnoche brumosa. Para Cordera y compañía, la soledad no es ni será deseada: lejos de un momento de paz, el momento de aislamiento es la puerta de entrada a la desesperación. Desde el corazón de un disco de aspiración localista, Bersuit encontró la llave para su expansión regional, coronada con un videoclip coprotagonizado por la actriz mexicana Vanessa Bauche, conocida en estas latitudes por su participación en Amores perros. J.V.
19. Ella dijo – Estelares (2006) Antes de ser un himno de cancha adoptado por hinchadas argentinas, mexicanas y hasta por la parcialidad culers del Barcelona, “Ella dijo” pasó por varias vidas hasta convertirse en una auténtica cumbre melódica de la canción popular. En el fatídico 2002, año de vacas flaquísimas y futuro imposible, Manuel Moretti vivía de prestado en casas de amigos y resistía la malaria a través de las canciones. Todavía no había llegado Ardimos (2003) con la producción de Juanchi Baleirón y la etapa inicial del reconocimiento, todo era tarareos y proyectos de composición. “Primero apareció el estribillo, lo hacía en inglés tocando el piano. En algún momento pensé que era afanada. Les pregunté a los pibes, a Víctor y a Pali, y me dicen que no”, explica Manuel. “En esa época me gustaba mucho ‘Sonnet’, de The Verve. La había escuchado en la radio, no había escuchado el disco entero (Urban Hymns). Algo de esa inspiración, de esa languidez british se coló en el estribillo”. Caminando por calle Corrientes, yendo a Radio La Tribu, apareció el verso inicial: “Y todo en un minuto”. “Cuando llegué a la radio, llamé por teléfono, dejé el mensaje con la melodía y lo que escribí. Lo dejé en el contestador de no me acuerdo qué casa y después hice el demo”. Desde el principio de la canción, Moretti imaginaba a dos amantes bajo la imposibilidad de construir algo: “Lúcidos, muy lindos pero a la vez sabiéndose incapaces, rotos”, dice. “Y en esa figura me pareció interesante jugar con la idea de que una chica quiera tener sexo y nada más”. El productor venía de trabajar en Sigue tu camino de los Decadentes y sugirió la participación de Jorge Serrano. “Juanchi sabía que yo era fan de Jorgito, el universo tanguero melódico total que tiene a mí me emociona. Metió la voz y quedó un registro recontra canción argentina”.
20. El ángel de la bicicleta – León Gieco (2005) El recuerdo de Pocho Lepratti, el joven militante social de la ciudad de Rosario asesinado por la policía durante los caóticos días de diciembre de 2001 que se convirtió en mito alado. La voz de Gieco que repite sus últimas palabras como un mantra cumbiero: “Bajen las armas que aquí solo hay pibes comiendo”. El cruce surrealista de la batería de David Kemper (Bob Dylan) con los teclados y el bajo de Los Pibes Chorros. “El ángel de la bicicleta” es una enorme canción testimonial de una época, con la sensibilidad y la crudeza que solo un León inspirado puede tener.
21. Arrancacorazones – Attaque 77 (2003) La segunda canción más popular de una de las bandas fundamentales del punk argentino es una balada. Luego del buen recibimiento de Radio insomnio (2000) de la mano de “Beatle», Attaque 77 lanzó Antihumano (2003), donde homenajearon a René Favaloro (“Western”), ensayaron una crítica en clave ska contra la clase política del país (“Éxodo-ska”) y apagaron la distorsión para contar una historia de amor narcótico (“Arrancacorazones”). Apoyada, cada vez más, en la voz de Mariano Martínez, la banda que se había dado a conocer con la inoxidable “Hacelo por mí” volvía a sonar con fuerza gracias a una de esas melodías imposibles de olvidar. “Más, dame un poco más/ quiero intoxicarme en vos/ arrancacorazones”, implora Martínez en su registro grave. Años más tarde, se convertiría en el único cantante y guitarrista, tras la partida de Ciro Pertusi, en 2008. M.S.
22. Desde el viento en la montaña hasta la espuma del mar – Pez (2002) Hay un lugar remoto, muy difícil de alcanzar, donde el rock nacional clásico y el legado de Crazy Horse convergen y estallan como olas contras las rocas de un farallón sónico imponente. Se trata de una canción, la primera de El sol detrás del sol, sexto álbum de Pez y uno de los más valorados en su extensa discografía. En un trabajo que fluctúa entre lo pastoral (hay acústicas, flautas y armónicas) y lo progresivo, este track (nada menos que el más escuchado del grupo en Spotify) parece aterrizar desde alguna otra era, con su particular descarga eléctrica, sus acoples y su lava hardrockera, mayormente ausentes del siguiente tema en adelante. “Si la lluvia moja mi alma el aire la va a secar/ Si no hay un dios algo bueno habrá/ Y el rocío y cierta calma y el último sol de abril/ Me embestirán, tendré que partir”, canta Ariel Minimal, en una especie de manifiesto emocional de mediana edad. D.F.
23. Opa – Dillom (2021) Dillom es el artista que los rockeros aman amar. Y “Opa”, el primer tema con el que trascendió el nicho del trap. La fórmula: un beat juguetón y siniestro como el andar de Chucky el muñeco maldito y una letra de egotrip ironizado y referencias a Lovecraft y Edgar Allan Poe. Una polémica, pequeña y autoinflingida, con una pequeña cantando por televisión de aire la parte de “lo fumo con falopa” le dio un poco más de visibilidad y Dillom remató el storytelling con una versión ATP (“lo tomo con la sopa”, decía la misma parte). POST MORTEM fue debut y consagración para Dillom, que enseguida hizo buenas migas con rockeros forjados en el siglo XXI (Miranda! y Santiago Motorizado) y otros anteriores (Andrés Calamaro). El futuro es radiante para Dillom, y “Opa” un mojón clave en el recorrido hacia allí. S.CH.
24. Tanto amor – Massacre (2011) Por varios discos, la fuerza creativa de Massacre pareció perseguir esta canción. Al fin logró alcanzarla en el segundo track del inspiradísimo disco Ringo, sucesor del exitoso El mamut, que había dejado abierta una ventana hacia el mainstream que la banda no desaprovecharía. Barroca, exuberante, “Tanto amor” es la quintaesencia de Massacre siglo XXI: una oda al romance juvenil y las guitarras ampulosas, sobrecargada de imágenes para todos los sentidos; también de influencias, desde la psicodelia californiana hasta el indie de los noventa e incluso algún rastro de Eddie Van Halen en el gran solo del guitarrista Pablo “Tordo” Mondello. Lo curioso es que, según admitiría más tarde el propio Walas, esta canción estuvo a punto de quedar fuera del disco debido a que no terminaba de convencerlo. Casi no les entraba tanto amor. D.F.
25. Debajo del álbum blanco – FlopaManzaMinimal (2003) Una serie de fracasos sentimentales sirvió para dar forma a la canción más representativa del disco que unió las voluntades creativas de Flopa Lestani, Manza Esaín y Ariel Minimal (ver nota aparte en este mismo número). En un clima reflexivo de madrugada, Flopa se pasea entre recuerdos y balances de algo que finalmente no terminó funcionando. “Creo que la mención del Álbum Blanco resulta un gancho importante. Fue un recurso que encontré y que al parecer funcionó bastante bien”, explicó su autora a Rolling Stone. Las armonías vocales y los entramados de guitarras cristalinas del trío ofician de telón de fondo para empujar el tema hacia un estribillo catártico que desentraña una conclusión irrefutable: el dolor de quien parece haberse dado cuenta de que lo dio todo, y así y todo no es más que el número dos en la lista de la memoria del otro. J.V.
26. Corazón y hueso – Daniel Melingo (2011) A fines de los noventa, Daniel Melingo, entonces conocido por su rol en íconos de los ochenta como los Abuelos y Los Twist, además de los modernos Lions in Love, descolocó a todos con un radical golpe de timón: un disco de tango despojado, crudo y sombrío. Iniciaba una nueva etapa. Sin embargo, aunque el compromiso con esa música era auténtico y profundo, el “tango” de Melingo tenía más capas de lo que se notaba a primera escucha. Con tiempo y sucesivos discos, fue cada vez más claro que el músico no había perdido pulso rockero ni vocación por el cambio. Casi quince años después de aquel “debut” arrabalero, Melingo (en coautoría con su pareja, María Celeste Torre) entregaría una de sus mejores canciones, “Corazón y hueso”, que, conservando del tango solo la melancolía, desnudaría otra vez la dimensión de un talento más allá de los géneros. D.F.
27. El amigo de mi padre – Gabo Ferro (2005) Toca decir, primero, que el notable debut solista de Gabo Ferro (Canciones que un hombre no debería cantar, 2005) se adelantó en varios meses al estreno de Secreto en la montaña (Brokeback Mountain, 2005). Porque la singular chacarera que el ex Porco ahí incluye, “El amigo de mi padre”, antecede a la idea de los cowboys gays de la premiada película de Ang Lee. Y desde la voz de un niño, va contando los vaivenes emocionales de un padre “que era más padre/ cuando su amigo venía”. A las espaldas, la madre llora y entre litros de mate y confesiones al oído, el amor furtivo de estos dos hombres de campo va tendiendo sus redes. “Y cuando le preguntaba/ cómo era su familia/ me decía que tenía/ una doble biografía/ (cosa que yo no entendía)”. No ganó tres Óscar, pero se convirtió en susurro popular J.B.
28. Wapo Traketero – Nicki Nicole (2019) Que haya sido compuesta con un hilo de WhatsApp con amigos y referentes de la escena del trap es apenas un signo de los tiempos. La canción va sobre un dealer fachero, y sus líricas son puro equilibrio sobre la cuerda floja de la ambigüedad, una característica que, por el vértigo sembrado, siempre admitió buenas noticias para el pop. Esto es, exactamente lo opuesto que el actual escrache marketinero de Shakira a su expareja en la BZRP Music Sessions #53. La Nicki de “Wapo traketero” parece no inventarse un personaje ni regodearse en rodeo ajeno: suena como una chica empoderada, que no deja de mirar la tentación por encima del hombro, consciente de las elecciones que pueda tomar, coqueteando con el peligro y lanzando una advertencia final evidentemente sorora: “No te dejes engañar”. J.B.
29. La crecida – Los Espíritus (2015) Hay una frase clave en esta canción de Santiago Moraes: “Ya cerró el bar de Carlitos, donde ayer me di la biaba”. En el rescate de un término absolutamente anacrónico, y en una capacidad de descripción que conjuga a Charles Bukowski, Raymond Carver y Roberto Arlt, ocurre la magia. El blues, la psicodelia y los ritmos latinos, producen en su conjunción un efecto hipnótico que termina en un anhelo: “Y mi corazón espera que mañana ya no llueva, y yo te vuelva a ver”. H.I.
30. Toro y pampa – Almafuerte (2006) La consumación del Iorio rural y el último gran clásico de Almafuerte. Ya con el último aliento, la banda que le dio al heavy argentino su idiosincrasia definitiva tuvo en “Toro y pampa” un clásico de impronta criolla. Para el Tano Marciello, se trató de hacer eso que hace como pocos: un riff, un solo, un arreglo, arpegios… y por momentos pareciera que todo eso al mismo tiempo. Y sobre ese enjambre guitarrero, Iorio le da rienda suelta a su imaginaria criolla y también de mesías para los remeras negras: “Vengo rockeando desde hace tiempo/ Soñando siempre una canción para animarte/ Y darte aliento”. Después de “Toro y pampa”, Iorio fue al extremo de sus posturas y al piso más bajo de su creatividad. El tema quedará, entonces, como la estocada final de uno de los letristas más consumados del rock argentino. S.CH.
31. Casitas inundadas, a votar – Divididos (2002) El álbum postcrisis de 2001 de la Aplanadora del Rock no escapó a la realidad de un país en llamas, y en “Casitas…” Mollo apuntó contra la política, con sesgo ambientalista, tanto por las inundaciones en Buenos Aires como por el desmonte chaqueño. El tema tuvo su versión definitiva un año más tarde, registrada en el disco en directo y en plan acústico, Vivo acá.
32. Campanas en la noche – Los Tipitos (2004) Sobre una línea de bajo acechante y una guitarra que amaga y explota, Walter Piancioli canta esta historia de miedo, espera y redención basada en el clásico poema “El cuervo” de Edgar Allan Poe. Pocos hits del rock nacional de los 2000 sonaron tanto sin aburrir.
33. Estaciones – Rosario Bléfari (2004) La sensibilidad de Bléfari y la fragilidad con la que se hacía carne en sus canciones no son algo que vaya a descubrirse en este párrafo. Porque para ello basta con prestar atención a la forma en la que estructuró sus cuatro estaciones, como paisaje de una sola canción y una historia de desamor.
34. International Love – Fidel Nadal (2008) Siguiendo los consejos de Pablito Lescano (menos Selassie I, más rimas para el pueblo) y subido al groove pop del productor Ezequiel Araujo, el ex TTM consigue su “No Woman, No Cry”.
35. Fumar – Kapanga (2002) Doce años después de la recordada frase de Andrés Calamaro y el “porrito”, que le trajo varios problemas judiciales, Kapanga editaba una verdadera oda a la marihuana. La banda oriunda de Quilmes que había retratado la escena nocturna de finales de los noventa en “El mono relojero” ahora se encargaba de confeccionar un himno a la medida de los fumones, con un estribillo para corear a los gritos.
36. Asesíname – Charly García (2003) Ante cada resurrección o caída, Charly siempre da una estocada. Acompañado por un peculiar video junto a Celeste Cid, “Asesíname” muestra a un García reposado y sabio como en sus mejores momentos, para el desparejo Rock and roll yo.
37. Sacate la mierda – Carajo (2002) De la cantidad de canciones que reflejaron la crisis de 2001, “Sacate la mierda” rankea entre las más clásicas y catárticas. Carajo en ese entonces era la apuesta difícil nacida de las cenizas de A.N.I.M.A.L. y gracias a este hit de combustión espontánea no tardaron en confirmarse como la nueva gran cosa del rock pesado alternativo. De allí en adelante, solo revalidaron credenciales disco a disco.
38. Arde la ciudad – Mancha de Rolando (2004) La banda de Avellaneda combina folk-rock criollo y conciencia social en un hit que tiene la rara virtud de evocar un hecho nefasto de nuestra historia con un estribillo delicado e irresistible. El mérito le corresponde a Manu Quieto, que dedicó este tema a quienes buscaban a sus familiares desaparecidos durante el Mundial 78.
39. Carnaval de Brasil – Andrés Calamaro (2007) Un Salmón in love con nuevas energías, la paternidad esperada y el sentido intacto para construir himnos emocionales como este. Suavidad harrisoniana y una lírica que mezcla certezas y contradicciones. Un estribillo romperradios y corazones.
40. Oda a la sin nombre – Skay (2002) La clave está en el riff (filoso, preciso, cristalino, ultraadherente) que sale de la inimitable guitarra de Skay. Se trata de una balada folk, con reminiscencias de Tom Petty y una letra en primera persona que evoca a la parca, una y otra vez.
41. Oficio del cantor – Palo Pandolfo (2008) Palo escribió grandes canciones a lo largo de su vida, pero aquí no solo escribió un par de versos emocionantes, sino que definió como nadie lo había hecho antes en el rock el oficio (y propósito) de cantar, “pues cantar es un gesto de valor, para comunicar, locura y esplendor, siempre la pasión, y el amor, que viene y va”.
42. I Do – Boom Boom Kid (2001) ¿Qué tan a menudo podés recibir un llamado que te inspire a ser algo mejor? En este hit under de su disco Okey Dokey, el exlíder del grupo Fun People usa el crossover idiomático para dar un “sí, quiero” a viva voz. Una fábula a lo Morrissey que estalla en un estribillo a pura catarsis y emoción.
43. Una nueva noche fría – Callejeros (2003) En el video, filmado a comienzos de 2004, en Cromañón, la banda toca para el Árabe (cantante de Los Naranjos), que actúa encerrado en una cárcel de tiza. Una escala de ocho acordes y un bombo seco dan pie a la esencia de la poética barrial de Pato Fontanet (“vacío como el sueño de una gorra”), que describe una ciudad endurecida. La noche del 30 de diciembre resignificaría para siempre su oscuridad.
44. Pequeños sueños – Árbol (2004) Esta canción de la dupla Romero/Schmidt podría haber sido el jingle de la Semana de la Dulzura. Una balada romántica, adherente y fantasiosa (“quise tener una bici que me lleve a todos lados”) que le abrió al entonces quinteto las puertas del mainstream.
45. Solo un momento – Vicentico (2010) El frontman de Los Fabulosos Cadillacs se despoja de los ritmos latinos y ofrece, en el hit de su cuarto disco solista, tensión dramática en una balada country producida por Cachorro López.
46. Si el amor se cae – Los Cafres (2004) Guillermo Bonetto condensa en una oración de dos líneas todo lo que sentís por dentro cuando se te cae la estantería. Este track de autoayuda en clave reggae-lover fue best seller instantáneo para Los Cafres y abrió el género al público femenino masivo. Ahhh…
47. Mambeado – Onda Vaga (2008) Palmas, cuerdas y lenguas vivas. En plan Gipsy Kings del Cabo Polonio, los Onda Vaga citan a Manu Chao en esta canción coral sobre el corazón; y acercan la ideología indie-rock a los fogones de esta parte del mundo, sin bajar un pie de la cama. Años después, Moreno Veloso la sumó a su repertorio.
48. La excepción – Gustavo Cerati (2006) Las descargas eléctricas aportan la señal de ajuste para viajar a un lugar con parlantes, guitarras que suenan como motosierras y la virilidad rockera para afirmar: “Todo el mundo, nena, es impostor”.
49. La melodía de Dios – Tan Biónica (2013) El tiempo y Twitter reivindicaron a Tan Biónica en los últimos años e hicieron que Chano se transformara en una estrella que genera empatía. Sus letras muestran a alguien intentando sobrellevar la vida (“vivo como siempre, desarmado sobre mí”), igual que la generación que creció escuchándolas. “La melodía de Dios” es una canción sobre la soledad, pero ahora cada 4 de noviembre la gente en redes se dedica a celebrar su persona.
50. A 1.200 km – Las Ligas Menores (2014) Una de esas canciones que se construyen por capas. Empieza con un bajo y batería rápidos, después se suman guitarras espaciadas, un sintetizador que la acerca al indie-pop y la voz calma de Anabella Cartolano. En un momento, la tensión se quiebra y los sonidos se liberan. “No voy a aprender más, no es ser necia, es necesitar recapacitar”, canta frustrada, como si finalmente dijera en voz alta eso que rumiaba en su cabeza.
51. Era un día perfecto – Loquero (2001) El costado power-pop de la gran banda punk marplatense. El lado B del monstruo balneario, depresivo y desocupado, echa un poco de cinismo sobre el camino de la desolación rutinario que incluye comprar papas en la feria, leer poemas y escuchar “Luzbelito de sol a sol”. “Nada parece estar roto hoy/ solo la voz del que llega tarde…”, grita Chary y se perfila como la mueca del que prefiere reír a llorar.
52. Los calientes – Babasónicos (2001) Diego Tuñón lo definió como un “para-swing”. Como sea, lo que encontraron los Babasónicos en este hit que abre Jessico es lo más parecido al Viagra que tuvo el rock nacional en 2001: un bolero para clubbers que derrama su orgasmo en ese imperativo del placer: “Cómanse a besos esta noche”.
53. Máquina del tiempo – Mi Amigo Invencible (2015) ¿Qué hubiese pasado si Marty McFly y el doctor Emmett Brown erraban el cálculo y terminaban aterrizando con el DeLorean en Mendoza? Es imposible saberlo, pero Mi Amigo Invencible imaginó su propia máquina del tiempo y transformó la experiencia en una de las mejores canciones de su repertorio.
54. Tu vida mi vida – Fito Páez (2017) “Tiene algo que no pertenece al género de la canción de amor, no es la clásica canción que le cantás a una novia. Habla de la fragilidad de las mujeres y los hombres”, dijo Páez sobre este tema garciesco (uno más del rosarino) que interpreta junto a su novia de aquellos días, Eugenia Kolodziej, y a una de sus tantas ex, Fabiana Cantilo, en coros. Temazo del disco La ciudad liberada.
55. Águila amarilla – IKV (2012) Una travesía emocional comandada por Dante Spinetta y Emmanuel Horvilleur que le rinde tributo a Luis Alberto. El águila de Castaneda, las guitarras de Pescado Rabioso y la aventura se mezclan en el rapeo casi religioso de los Kuryaki. Un viaje lleno de cambios de ritmo, dulzura melódica y apariciones en la niebla. Oda al padre nuestro del rock argentino.
56. Antes y después – Ciro y Los Persas (2010) Dos largas estrofas como si cocinaran con paciencia un estribillo destinado a cantarse en estadios. “Qué placer verte otra vez/ Nos decimos sin hablar” da inicio al momento del vivo en el que miles de gargantas se unen en un solo grito redentor. “Antes y después” es de esos temas con los que Ciro demostró que podía estar a la altura hitera de Los Piojos sin problemas.
57. La mitad – Acorazado Potemkin (2011) En correlato con su estructura armónica, el dueto entre Acorazado Potemkin y Flopa Lestani se reparte entre estrofas que presagian un naufragio sentimental inminente. “Entonces quiero que te lleves mi hombro izquierdo, que sin tu pelo no lo voy a usar jamás”, canta ella con dramatismo rioplatense y a dúo con Juan Pablo Fernández.
58. Lo quiero mucho a ese muchacho – Bestia Bebé (2013) En medio de un disco plagado de canciones con destinatarios con nombre y apellido, “Lo quiero mucho a ese muchacho” es una voz de aliento para todo héroe anónimo que necesite un empujón emocional. “No importa, todo va a estar bien, no me expliques”, canta Tom Quintans con la certeza de quien no necesita un resumen de los hechos para defender una lealtad tallada en piedra.
59. Iris – Spinetta (2015) Uno de los grandes descubrimientos (o reencuentros) del Spinetta póstumo fue Los amigo. “Iris” es la canción que lo abre y lo cierra con versión acústica. El arpegio descendente parece llevar de la mano la voz de Spinetta para que viaje al centro de su pena. Y ahí todo parece resquebrajarse. Fue magia.
60. Yo no lloro más – Mimi Maura (2001) En su segundo disco, la cantante boricua se apropia de una canción de La Lupe Yoli (1936-1992) en clave de ska. Una explosión de sabor caribeño, con un estribillo pegadizo, un papel protagónico de la sección de vientos y un discurso que adelantaba varios lustros a la era del empoderamiento fememino.
61. Un dólar, un reloj y una frase sin sentido – Lisandro Aristimuño con Mollo (2012) Sobre una base construida con samples y programaciones, Aristimuño monta un relato inquietante, entre paisajes apocalípticos y excursiones interestelares. La voz de Ricardo Mollo irrumpe con unas líneas memorables: “Un cura y un pastor ahogándose en el limbo, negocian el valor, el destino de la humanidad; un dólar, un reloj y una frase sin sentido, cadena de montaje presagio para el funeral”. La canción va sumando capas de guitarras y efectos, en una espiral al infinito.
62. Así – Doris (2004) La obertura de Doyle, la opereta del gaucho drogado es esta canción, especialmente lisérgica, que empieza con una cita al tema de los dibujitos animados de Rambo (“The Force of Freedom”) e incluye el mugido de rumiantes sobre un rasguido de guitarra in crescendo. La letra habla de arañas colgando, hipopótamos rosados y plásticos fantásticos y otras imágenes pregnantes.
63. Nosotros egoístas – Los Fabulosos Cadillacs (2008) “Palermo, los tambores sin consuelo y nosotros egoístas… hoy ya no somos lo mismo”, escribe Flavio, dicen los Cadillacs y sintetizan un sentimiento compartido por músicos, amigos y fans. Emocionante obituario musical para Gerardo “Toto” Rotblat, el as del ritmo.
64. Días de suerte – Valle de Muñecas (2005) La canción que le daba título al primer disco de Valle de Muñecas quedó perdida en un álbum injustamente relegado. La segunda oportunidad llegó con Folk y su versión acústica, un plan simple para ajustar niveles de emoción.
65. Nike es la cultura – Indio (2004) El debut solista del Indio abre con un rock de laboratorio plagado de guitarras chirriantes y la voz admonitoria dice: “Vas corriendo con tus naiki y las balas van detrás”. Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado muestran de entrada su filo de acero y su vocación musical retorcida. Hit de la era No Logo.
66. Sangría – Trueno con Wos (2020) “Es el tema más fuerte de todo el disco. Hay muchos momentos de hip-hop y otros más sentimentales, pero esta colaboración con Wos tiene el mensaje más fuerte de Atrevido”, dijo Trueno en su momento sobre “Sangría”, el tema del “te guste o no te guste, somos el nuevo rock & roll”.
67. El tesoro – Él Mató a un Policía Motorizado (2017)
Él Mató bajó los niveles de distorsión y encontró su versión más amigable para el oído en esta canción de arpegios cristalinos, lo más cerca que el grupo estuvo del pop. La voz de Santiago Barrionuevo no solo se ubica bien al frente por primera vez, sino que, además, se anima a un falsete que tiñe de épica una letra sobre un amor destinado al fracaso.
68. Radios – Emmanuel Horvilleur (2007)
Con YouTube y MySpace ya instalados en todo el mundo, Horvilleur se pregunta qué lugar tienen las radios en la primera década del siglo XXI y plantea su responsabilidad moral a la hora de consagrar a un artista actual. Su visión de lo que es una “canción moderna”.
69. La niebla – Shaman y los Hombres en Llamas (2011)
Trompetas como grillos anuncian el aire denso que se cierne. Como en la película homónima de John Carpenter, hay como un ahogo y, luego, el ataque. Una cabalgata que resuena a un folclore extraño. Es Shaman, el trovador patagónico trasplantado a La Plata, que ciego de siglos tiene una sola confesión: “No puedo ver de tanta luz”.
70. Tu vida empieza hoy – Daniel Melero (2001)
Una canción pop, tan redonda como una de esas bolas de cristal que al sacudirlas producen el efecto de nieve cayendo sobre algún paisaje 3D. Tres minutos once del Melero más optimista que abren con elegancia el álbum Vaquero.
71. Personalmente – Las Pelotas (2010)
“Lloramos mucho componiendo las canciones de este disco”, contó Germán Daffunchio acerca de Despierta, el primer álbum de Las Pelotas tras la muerte de Alejandro Sokol. “Cómo es la vida/ Cuántas veces en el cielo/ Cuántas en la oscuridad”, canta un emocional Daffunchio para luego dejar uno de esos versos tan certeras como épicos: “Personalmente creo/ Que todo esto es una locura”.
72. Freezer – normA (2012)
Las apariciones intermitentes de bandas como normA, una de las joyas más preciadas del rock de La Plata, obligan a estar alerta y prestar atención. Si no, es posible que se pasen por alto canciones como esta. ¿Post-punk? ¿Rock revival? ¿Punk-rock? Ellos tienen una definición propia para su propuesta: rock dos tonos.
73. Reyes de la noche – Guasones (2005)
Los primeros acordes de “Reyes de la noche” y ese riff stone que ya es patrimonio de la numerosa hinchada que sigue a Guasones funcionan como el preludio perfecto para una canción que, tal como se intuía, tenía destino de hit. Con su fórmula característica e invencible, la banda oriunda de La Plata la clava en el ángulo y se mete en el cancionero popular.
74. Jazmín chino – 107 Faunos (2014)
“Jazmín chino” logra unir todas las cualidades de la identidad de 107 Faunos: una canción de apenas dos minutos, con una melodía tierna y una voz vulnerable a punto de quebrarse. La letra agridulce condensa el verano en solo unos pocos paisajes sensoriales.
75. En bicicleta – La Renga (2022)
“Un levantado contra la intemperie y todo lo que vendrá”, canta Chizzo en el clímax de este tema de Alejado de la red, justo antes de que el trío de Mataderos tome vuelo psicodélico. La canción, editada en medio de la pandemia, se lanzó con un video en plan cómic, que amontona referencias culturales, de Neil Young a Allen Ginsberg y de Pappo a Hermann Hesse.
76. Down with My Baby – Kevin Johansen (2002)
“I’m gonna get down with my baby” (“Voy a bajar con mi nena”), canta Kevin en plan Barry White, mientras Celeste Cid y Pablo Echarri se besan apasionadamente en el prime time de la TV. La escena se repetía casi todas las noches en Resistiré, la telenovela de Telefe, y fue la que, casi sin querer, volvió a poner en el mapa a Kevin Johansen, el músico argentino nacido en Alaska que algunos recordaban por su banda de los 80, Instrucción Cívica, pero que por aquel entonces recién había editado su segundo disco solista, Sur o no sur.
77. Nadie te preguntó – Sol Pereyra (2014)
La cantante y compositora cordobesa cursó el fastidio que le generaban desde chica las opiniones de los mayores y, ya de grande, el mansplaining en un estribillo ultra-adherente que se volvió una especie de meme sonoro entre niños y adolescentes. En 2020, gracias a esa repercusión viral, tuvo una nueva versión en colaboración con Los Caligaris.
78. Sueños de autostop – Me Darás Mil Hijos (2004)
La cruza entre el cabaret alemán, la influencia de la música balcánica, el pop oscuro, cierta impronta tanguera, los ritmos latinos y otras sonoridades exóticas construyó, a principios del nuevo milenio, una estética particular en la escena. Este proyecto de Federico Ghazarossian (ex Don Cornelio y Los Visitantes) junto a los hermanos Mariano y Santiago Fernández se fue conformando con una formación que incluía acordeón, trombón y tuba y encuentra en este tema su mejor forma. Con Hilda Lizarazu y Toto Rotblat como invitados.
79. Todo mío el otoño – Banda de Turistas (2008)
¿Cómo habrán hecho estos chicos para darle un nuevo sentido a aquello que se cocinaba en los sótanos beat? Un “anacrónico instante” de placer melódico y vuelo mental, con los Turistas sonando a los primeros Gatos y reclamando su derecho al plan de evasión.
80. Fuego – Intoxicados (2005)
Cansado de vivir en el planeta Tierra, Pity relata el incendio del departamento que compartía con Marcela Crespo, su manager y novia de la época del primer Viejas Locas (¡se le quemó hasta el perro!), a dúo con un Andrés Calamaro recién repatriado. Creer o reventar, no son pocos los que aseguran que Pity había compuesto el tema y semanas después el fuego llegó de manera profética.
81. G-13 – Victoria Mil (2003)
Una de las mejores canciones dance hechas en Argentina. En medio de un gran álbum de transición, Miguel Castro y Julián Della Paolera mezclan mucho amor, una pizca de paranoia y graves reverberantes sobre un crescendo de guitarras y teclados. Para bailar con los ojos cerrados y el alma pendiendo de un hilo.
82. Av. Corrientes – Prietto Viaja al Cosmos con Mariano (2007)
Con un tono de voz alcoholizado a lo Pity, Prietto canta arriba del beat cósmico de Mariano, con reverberaciones space-punk rebotando por todos lados, en una bellísima canción que remite a un trip de sábado por la noche en la avenida Corrientes.
83. Influencia – Charly García (2002)
Cuando apareció Influencia, todas las crónicas referidas al nuevo disco de García omitían al autor de la canción que da título al álbum. El feliz regreso giró en torno a un tema perdido en la vasta discografia de Todd Rundgren. Las versiones del tema, tanto en inglés como en castellano, exhiben la saludable decadencia de García en el doble papel de difusor y restaurador.
84. Full coma – El Siempreterno (2012)
La angustia como un disparador catártico en este proyecto escandalosamente bueno de Sergio Rotman y Mimi Maura, con Fernando Ricciardi en batería y Ariel Minimal en guitarras. Inquilino del álbum Hacia el mar de carbón, adopta el molde épico de Neil Young & Crazy Horse empero todo se desmorona: “Llamamos al hospital/ y no te quisieron ver/ dicen que no van a aceptar/ a este enviado de Lucifer”.
85. Que no – Barbi Recanati (2020)
Como solista, Barbi Recanati logró alejarse del punk crudo de Utopians para acercarse a un rock más reflexivo. Las frases escuetas de “Que no” junto a las guitarras distorsionadas contrastan con la batería suave que se mantiene firme como columna vertebral. Un balance delicado que parece estar siempre a punto de derrumbarse, pero que, en cambio, hacia el final se amplía en un paisaje sonoro espacial.
86. El mareo – Bajofondo con Cerati (2007)
Esta composición de los uruguayos Juan Campodónico y Fernando Santullo se transformó en uno de los hits del colectivo liderado por Gustavo Santaolalla gracias a la colaboración histórica con el ex Soda Stereo. Cerati despliega su voz elegante, dulce y refinada, en una canción de contrastes entre la desazón de la letra (“Así son las cosas, amargas, borrosas, son fotos veladas de un tiempo mejor”) y el house intenso, con aura de arrabal electrónico y arreglos de cuerdas de Alejandro Terán.
87. Gilda – Onda Vaga con Fito Páez (2008)
El rosarino los vio como teloneros de un recital de Pablo Dacal y quedó encantado con la propuesta del grupo, que estaba por grabar su primer álbum. Tras un ida y vuelta de correos electrónicos, Páez sumó piano y voces en este tema con ritmo caribeño.
88. Tantra Sky – Poncho con Spinetta (2009)
Sobre un loop a lo Chemical Brothers, la voz, el cantar y la letra del Flaco le aporta hondura, psicodelia y cosmovisión al tema (y al disco) del trío de Javier Zuker, Fabián Picciano y Leandro Lopatín.
89. Malbec – Duki (2021)
Mientras todos esperaban la BZRP Music Session con Duki, el productor y el traper más cotizados de la música urbana argentina tenían otros planes: cranear otro feat, que vaya para el disco de Duki, Desde el fin del mundo. Lejos del impacto de un hit bombástico, Bizarrap planta una flauta con aires pretonales y el beat se construye en un midtempo que nunca termina de explotar del todo pero que apoya una melodía con carácter de estadio. Duki, también medido, suelta (no escupe) frases que iban derecho a copy de Instagram: “Llegué a la ciudad y me reciben como si fuera el boss”, “Hoy festejamos si mi equipo salió campeón”.
90. El esclavo feliz – Pablo Dacal (2019)
En el disco más “político” de Dacal, donde hay manifestaciones, panfletos y hasta un fragmento de El Capital, un título como “El esclavo feliz” parece elocuente. Este hermoso track, sin embargo, no es (¿solo?) otra mirada sobre el gil trabajador sino una canción de amor suave y diferente.
91. Pabellón séptimo – Indio (2004)
Una tragedia carcelaria desató el espíritu de cronista y storyteller del Solari solista. La primera persona acentúa el clima asfixiante y desesperanzador que colapsa en el agudo con vibrato característico de su voz. Uno de los puntos de dramatismo más altos en la carrera de alguien que hizo del dramatismo una de sus armas. No es sopa.
92. Los niños – Los Reyes del Falsete con Litto Nebbia (2012)
La procesión empieza lenta, tejida a piano y guitarra acústica, luego un clamor instala la imagen del corazón en llamas. Fin de la primera parte y todavía la canción de Los Reyes del Falsete no alcanzó el minuto. Cuando aparece la voz de Nebbia, el tema cambia de eje, crece sobre guitarras fechadas en tiempos más épicos y un sintetizador arremolinado. La avanzada de Adrogué y el pionero unen tres generaciones mientras cantan al unísono “siento que te amo”. Como “Presente” o “Violencia en el parque”, “Los niños” ingresa por belleza y claridad a la dinastía dorada del cancionero argentino, un himno raro entre la psicodelia y el vuelo emocional con fecha de ayer nomás.
93. Perdón – Moura-Sergi (2012)
Vicentico se suma al encuentro entre Ale Sergi y Marcelo Moura (para el disco Choque) y, como si fuera un león desperezándose después de una siesta, su voz se abre camino en un reggae blando que flota entre beats sintéticos para llevar la canción bien lejos sin moverse del sillón.
94. Mírenla – Ciro y Los Persas (2012)
Un track que suena como un clásico de Los Piojos desde el primer acorde, con un solo costumbrista de armónica, la visión hechizada de una chica difícil y el oficio imbatible para construir baladas midtempo que suenan como si siempre hubieran estado ahí.
95. Carapazón – Eruca Sativa (2019)
El título juega con el lenguaje como lo haría un niño. Incluido en Seremos primavera, el tema respeta la impronta general del disco, que más que la de un power trío es la de una banda que se anima a experimentar con una composición de menos elementos. El track es una balada soft construída sobre una base de percusión de pulso andante, con la voz bien al frente, como si fuera una canción de cuna.
96. Incandescente – Richard Coleman (2013)
La canción insignia del segundo álbum solista de Coleman. “Incandescente es algo que está tan caliente… que brilla”, dijo el músico sobre el concepto madre del tema y del disco que llevó el mismo título. Romántico y filoso, un Coleman auténtico.
97. Yo te diré – Miranda! (2004)
El primer corte de Sin restricciones condensa todo lo que Miranda! necesitaba para pegar el salto desde los antros porteños hacia las discotecas de toda la región. Como una gragea con lo mejor de Virus, The Human League y las telenovelas con las que se criaron Ale Sergi y Juliana Gattas, “Yo te diré” es un melodrama efervescente que sentó las bases del pop local de las décadas venideras.
98. Morrissey – Leo García (2001)
“¿Sabrá tu novia que escuchamos Morrissey?”, canta el ex Avant Press confesándose por duplicado. La letra de “Morrissey” (coescrita por el periodista y escritor Pablo Schanton) levantó revuelo en una escena aún demasiado pacata y machista, pero eso no impidió que Leo García consiguiera su primer (¿y mayor?) hit. Casi quince años después, el mismísimo Morrissey balbuceó su estribillo en uno de sus shows en el país, en el Teatro Ópera y el círculo se cerró: “Morrissey, Morrissey, Morrissey”.
99. Cabildo y Juramento – Conociendo a Rusia (2019)
Una armónica cromática abre “Cabildo y Juramento” y aporta algo de lo tanguero que tiene la canción pop de la banda de Mateo Sujatovich. Lo demás está en el universo que construye la letra: lo nocturno como el momento en el que todo ocurre en la ciudad, la vida de bares y sus códigos y un desencuentro que podría resolverse en una esquina porteña.
100. Luz de blues – Carca (2013)
Es el tema que abre su álbum Carca registrada, una suerte de retrospectiva engañosa y antojadiza, en la que conviven canciones inéditas y rescates como este, en donde el blues distorsionado de siempre se mezcla con buenas dosis de disco-funk.
https://es.rollingstone.com/arg-300-canciones-rock-argentino-siglo-xxi-101-300/
101 Vámonos de viaje – Bandalos Chinos (2018)
102 El sensei – Las Pastillas del Abuelo (2002)
103 Moneda corriente – Estelares (2003)
104 Cosoco – Juana Molina (2017)
105 Agüetas – Usted Señalemelo (2015)
106 Fresco – Wos (2019)
107 Costurera y carpintero – Gabo Ferro (2006)
108 Lago en el cielo – Gustavo Cerati (2006)
109 Emociones negativas – Jorge Serrano (2010)
110 Río Reconquista – Palo Pandolfo (2008)
111 Rock and roll y fiebre – Pappo (2003)
112 Rasante oscurida – A Tirador Láser (2002)
113 Desde el cielo – Fabiana Cantilo (2015)
114 Viento helado – Rosario Bléfari (2004)
115 Traición – Miranda! (2004)
116 Corazón licántropo – Paula Maffia (2019)
117 Esperando el milagro – Las Pelotas (2003
118 Tuyo siempre (en vivo) – Andrés Calamaro (2005)
119 Gori llamando a Río – Fantasmagoria (2001)
120 Desprender del sur – Lisandro Aristimuño con Fito Páez (2009)
121 El capitán – Mostruo! (2011)
122 6 AM – normA (2015)
123 Risa – Babasónicos (2003)
124 La guerra del Japón – Los Mundos Posibles (2018)
125 La máquina de picar carne – Almafuerte (2006)
126 Algo mejor – Utopians (2014)
127 Hacer un puente – La Franela (2011)
128 Cuando te vi – Vicentico (2003)
129 Argentina – Trueno (2022)
130 La octava maravilla – Massacre (2007)
131 Más o menos bien – Él Mató a un Policía Motorizado (2013)
132 El loco – Babasónicos (2001)
133 En invierno – Las Ligas Menores (2018)
134 Los métodos piqueteros – Las Manos de Filippi (2002)
135 Dormís? – Andrea Álvarez (2006)
136 Descontrolado – Jóvenes Pordioseros (2004)
137 Cosa mía – Marilina Bertoldi (2022)
138 Imágenes de amor – Viva Elástico (2009)
139 Cicuta – Peces Raros (2022)
140 ¡Qué mala suerte! – Coiffeur (2006)
141 Tesoro – Leo García (2005)
142 Paseo psicodélico – Riel (2019)
143 La memoria – León Gieco (2001)
144. Tu vuelo al fin – L. A. Spinetta (2008)
145 Mi suerte – Pequeña Orquesta Reincidentes (2001)
146 Lluvia – Charly García (2017)
147 Nunca – Karamelo Santo (2001)
148 Trenes, camiones y tractores – Árbol (2004)
149 Musas – Catupecu Machu (2011)
150 150. Ouke – Ca7riel y Paco Amoroso (2019)
151 Humo de marihuana – Los Natas (2003)
152 Sulky – Gustavo Cerati (2002)
153 Nunca quise – Intoxicados (2005)
154 Living de trincheras – Divididos (2012)
155 Cerca de las nubes – Las Pelotas (2012)
156 Dientes de cordero – Los Piojos (2003)
157 El Golem de la Paternal – Skay (2004)
158 A los amigos – Ariel Minimal (2006)
159 Corazón de pie – Flopa (2004)
160 She Runaway – Boom Boom Kid (2004)
161 9 de julio – Callejeros (2006)
162 Los Pericos – Anónimos (2016)
163 En la vereda de enfrente – El Bordo (2006)
164 Nunca iré – No Lo Soporto con Gustavo Cerati (2008)
165 Pelea de Gallos – Viernes (2019)
166 Movimiento final – Florencia Ruiz (2007)
167 Océano – Cuentos Borgeanos (2007)
168 La canción de las bestias – Fito Páez (2020)
169 En toneles – Lucy Patané (2019)
170 Resist – Fémina con Iggy Pop (2019)
171 Balvanera – Francisco Bochatón (2007)
172 Padre nuestro – Los Fabulosos Cadillacs con Pablo Lescano (2008)
173 Tu mal – Adicta (2003)
174 Brillar – Guasones (2008)
175 Empetrolado – Gran Martell (2008)
176 Las cosas como son – Los Reyes del Falsete (2009)
177 Calibre 44 – Travesti (2009)
178 11 y 20 – Bicicletas (2009)
179 Europa – Arbolito con Chizzo (2009)
180 Ula Ula – IKV (2012)
181 Crimen – Cerati (2006)
182 Está saliendo el sol – Intoxicados (2003)
183 Un día perfecto – Estelares (2006)
184 Reggae en el universo – Nonpalidece (2006)
185 Pasajero en extinción – Cabezones (2005)
186 El gran encuentro – Viva Elástico (2012)
187 Morir a tu lado – Vicentico (2010)
188 Algo sobre estar vivo El Perrodiablo (2012)
189 Nonsanto – Pilsen con León Gieco (2020)
190 El pintor verdadero – Alfonso Barbieri con Lucas Martí (2011)
191 Sigue girando – Ratones Paranoicos (2006)
192 Fuera o más allá – Eruca Sativa (2012)
193 Son días felices – Juan Ravioli (2009)
194 Fantasmas – Miranda! (2014)
195 Ya pasó – Indios (2013)
196 Zona de promesas – Mercedes Sosa con Gustavo Cerati (2009)
197 Beat Hit – Los Brujos (2015)
198 Sueño en Paraguay – Chancha Vía Circuito (2014)
199 Florería – Peligrosos Gorriones (2014)
200 El pan del facho – Acorazado Potemkin (2014)
201 Jugo – Los Espíritus (2017)
202 Pomán – Morbo y mambo (2017)
203 La secta olvidada – Mujercitas Terror (2015)
204 El uruguayo- Bestia Bebé (2013)
205 El ritmo de la vida – Lo Pibito’s (2017)
206 Lotophagy – Willy Crook & Funky Torinos (2019)
207 Piedra marea fuego – Marina Fages (2019)
208 Nada cambió mi amor – Expulsados (2006)
209 Matemática – Juan Ingaramo con Dárgelos (2016)
210 La cena – Marilina Bertoldi (2022)
211 Pastizal – Usted Señalemelo (2019)
212 Asado y fernet – Los Caligaris (2007)
213 El riesgo – El Plan de la Mariposa (2017)
214 Encuentro con un ángel amateur – Indio (2021)
215 Rocanrol del idiota – Las Sombras (2018)
216 Capilla del Monte – Los Rusos Hijos de Puta (2018)
217 Ayer te vi – Louta (2017)
218 La policía emocional – Las Armas Bs. As. (2017)
219 La nieve – Las Ligas Menores (2021)
220 Planeta Numir – El Kuelgue (2018)
221 Melón vino – Wos (2019)
222 Dance crip – Trueno (2022)
223 El ídolo – Bandalos Chinos (2020)
224 Aguatera – Feli Colina (2022)
225 10.000 km – La Portuaria (2003)
226 Tomate el palo – Miss Bolivia con Leo García (2013)
227 Chau corazón – Villanos (2004)
228 Nuestras fronteras Eterna Inocencia (2004)
229 Dibujo un corazón – Sr. Tomate (2012)
230 Disparo de onda – Rayos Láser (2011)
231 Ramona – Perras on the Beach (2016)
232 ¡Cha digo! – Daniel Melingo (2003)
233 Fósforo – Jorge Serrano (2010)
234 El colmo – Babasónicos (2005)
235 Goteo – Duki (2019)
236 Como un loco en el desierto – Conociendo Rusia (2018)
237 OK Amigo – El Estrellero (2019)
238 Mamichula – Trueno con Nicki Nicole (2020)
239 Esperanza – Horcas (2002)
240 Perro guardián – Viejas Locas (2011)
241 Dos – Miranda! con Dillom (2022)
242 Fuego III – Un Planeta (2014)
243 Sepia – Humo del Cairo (2014)
244 Ojos de dragón – Las Pastillas del Abuelo (2011)
245 1986 – Pez (2017)
246 Teoría espacial – Barbi Recanati (2018)
247 Quavo – Modo Diablo (2018)
248 Tenis – Las Armas Bs. As. (2022)
249 Villa Urquiza – Francisca y Los Exploradores (2018)
250 Pensamientos intrusivo – Carmen Sánchez Viamonte (2022)
251 Ríe chinito – Perotá Chingó (2014)
252 Yo quiero ser un Jedi – Lache (2007)
253 Delirante – Orion XL (2016)
254 Margarita – Fito Páez (2013)
255 Cuando no estás – Andrés Calamaro (2013)
256 Tu nombre y el mío – Lisandro Aristimuño (2004)
257 Sigue tu camino – Los Auténticos Decadentes (2003)
258 Problemas – Los Álamos (2008)
259 1.000 kilómetros – Valle de Muñecas (2015)
260 Mala vida – Nicki Nicole (2021)
261 El viaje de las partículas – Skay (2007)
262 Rock del suicida – O’Connor (2006)
263 Fairy Tale – Les Mentettes (2008)
264 A tiempo – Bajofondo con Usted Señalemelo (2019)
265 No era para vos – Los Fabulosos Cadillacs (2016)
266 Química – Banda de Turistas (2014)
267 Tu amor – Palo Pandolfo con Santi Motorizado (2021)
268 La hora de los magos – Viajantes (2010)
269 Contale al mundo – Los Reyes del Falsete (2012)
270 Compañero – Las Bodas Químicas (2016)
271 Helados verdes – Los Besos (2017)
272 Aire – Estelares (2006)
273 Niña Dios – Massacre (2015)
274 Odio el amor – Rubín y Los Subtitulados (2006)
275 La culpa al viento – Los Antiguos (2015)
276 Crucial – Fidel (2015)
277 Microdancing – Babasónicos (2008)
278 El club de la pelea – Killer Burritos (2015)
279 Canción para los inocentes – Leo García con Litto Nebbia (2016)
280 Siete suelas – Pequeña Orquesta Reincidentes (2003)
281 Tu vicio – Charly García (2002)
282 Adiós – Gustavo Cerati (2006)
283 Caoscalma – Pyramides (2017)
284 La noche – Fin del Mundo (2020)
285 Ver-Tiente – El Robot Bajo el Agua (2010)
286 Bad Bitch – Ca7riel (2021)
287 Lo único feo es no tener por qué vivir – Boom Boom Kid (2009)
288 Mujeres bellas y fuertes – El Mató a un Policía Motorizado (2012)
289 Río seco – Juana Molina (2006)
290 Dios – Mostruo! (2006)
291 Mi credo – Almafuerte (2012)
292 Cambiar – Victoria Mil (2008)
293 Canción para un amigo – Guasones (2017)
294 Disconocidos – Turf (2017)
295 Bahía – Luca Bocci (2017)
296 Algo de vos, algo de mí – Viva Elástico con Jorge Serrano (2022)
297 Ella y un perro – Sol Pereyra (2011)
298 Nada (Zipo Rock) – Pablo Sbaraglia (2008)
299 Va Román – Los Guachos (2017)
300 Tumbando el club (remix)- Neo Pistea (2017)
01-20
https://es.rollingstone.com/arg-300-canciones-rock-argentino-siglo-xxi/
21-40
https://es.rollingstone.com/arg-300-canciones-rock-argentino-siglo-xxi-21-40/
41-60
https://es.rollingstone.com/arg-300-canciones-rock-argentino-siglo-xxi-41-60/
61-80
https://es.rollingstone.com/arg-300-canciones-rock-argentino-siglo-xxi-61-80/
81-100
https://es.rollingstone.com/arg-300-canciones-rock-argentino-siglo-xxi-81-100/
101-300
https://es.rollingstone.com/arg-300-canciones-rock-argentino-siglo-xxi-101-300/
------
No hay comentarios:
Publicar un comentario