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El 2
de abril de 1976 la ciudadanía espera con ansias el anuncio del plan económico
del nuevo gobierno de facto: el ministro Martinez de Hoz le habla a la sociedad
durante dos horas: “me corresponde asumir la responsabilidad del ministerio de
economía de la nación en el curso de una de las peores crisis económicas que ha
padecido nuestro país, quizás la peor. Para revertir la situación actual en el
menor plazo posible, todos los argentinos, sin distinción, deberán poner su
esfuerzo y realizar su contribución”
El denominado programa de “recuperación,
saneamiento y expansión de la economía” busca reducir el déficit fiscal y
controlar la inflación pero las medidas de tinte neoliberal terminarán
provocando la destrucción del estado industrialista e interventor. Se eliminan
las retenciones a la exportación de productos agropecuarios, el país deja de
recaudar millones de dólares en impuestos. También se promueve la reducción de
aranceles a las importaciones. Los productos extranjeros comienzan a ingresar
al país sin restricción. En este contexto miles de medianas y pequeñas empresas
deben cerrar al no sobrevivir en las nuevas condiciones impuestas.
Por otra parte se libera al mercado cambiario y
financiero. Esto provocará un fuerte déficit fiscal, la solución para la
dictadura es financiarlo con toma de deuda externa y reducción del gasto
público por medio de la privatización de empresas públicas. El ministro
propone en teoría estimular y premiar la actividad productiva pero en verdad
sus medidas terminan provocando un período de especulación financiera y una
crisis productiva sin precedentes en la historia del país. Para Martínez de
hoz, el país tenía un modelo económico que impedía la libertad del individuo. Mientras
se vive un clima de terror represivo, el ministro sostiene que su plan defiende
las libertades individuales.
“Quisiera referirme referirme brevemente a los
objetivos básicos de nuestro programa económico, indudablemente el bienestar
humano engarzado en el contexto general del bien común es el primero de ellos,
siempre se repite que la economía está al servicio del hombre y no el hombre al
servicio de la economía”
Sin embargo, el plan de Martínez de Hoz solo
beneficia a unos pocos, una de las principales metas del plan es acabar con la
inflación, no más emisión monetaria por parte del Estado es la respuesta a este
problema. Para conseguir recursos se toman préstamos de organismos internacionales
de crédito y de bancos extranjeros, el resultados es un brutal crecimiento de
la deuda externa. Mientras tanto el dinero se endeuda, y ingreso de los
trabajadores disminuye. El gobierno de facto busca congelar los salarios, para
eso suspende las negociaciones paritarias entre los sindicatos y los
empresarios, de ahora en más los aumentos serán establecidos por el estado, de
esta manera los trabajadores son los principales perjudicados por la inflación,
sus ingresos están congelados, mientras que los precios siguen aumentando. El plan
de la dictadura bien visto por economistas relacionados con el mundo de las finanzas,
pero dentro de la fuerzas armadas hay algunas resistencias, el ala más dura y
nacionalista del ejército, entre los que están el General Leopoldo Fortunato
Galtieri, Guillermo Suarez Mason y Luciano Benjamín Menéndez se oponen al
programa económico. La marina también se muestra disconforme, sus críticas
esconden ambiciones políticas. El fracaso del plan económico podría traer como
consecuencia el desplazamiento de Videla de la presidencia, esto es lo
ambiciona Massera. La estrategia de los militares opositores es criticar la
posible no compra de armamentos, en el fondo se esconde la lucha por el poder.
La dictadura que gobierna el país esta atravesada por luchas políticas y
económicas. Mientras tanto el pueblo sufre la represión y el terrorismo de estado.
EL PRIMER AÑO: (5:35)
El plan económico del gobierno de facto comienza a
implementarse de forma gradual, aunque la principal meta del programa económico
es detener la inflación, una de las principales decisiones es eliminar los
controles de precios. Asi, el mercado se encargará de fijar el valor de los
productos sin intervención del Estado, entonces los artículos de primera
necesidad aumentan, en consecuencia los trabajadores sienten una fuerte pérdida
de su poder adquisitivo y aumenta la ganancia del sector empresarial. Pero
además la dictadura decidió aumentar los precios de los ser públicos, el
ministro de economía justifica esta suba en una adecuación de las tarifas al
mercado internacional, pero el hecho de que se congelen los salarios significa
costos bajos para empresas que ya gozan de ingresos altos.
Al equipo económico también apunta a una mayor
apertura al mercado internacional para eso se dejan sin efecto las restricciones
a las importaciones, según Martínez de Hoz la industria argentina se verá
favorecida por la competencia internacional, además se deroga la ley de granos
vigente desde 1973 y se libera la disponibilidad de divisas para la
exportación, el propósito es alentar las exportaciones agrícolas, pero la
medida también produce el encarecimiento de los alimentos a nivel local, el
aumento de las exportaciones debe producir la llegada de millones de dólares
con el objetivo de bajar las tasas de interés. Pero lo único que se logra es
aumentar el capital destinado a la especulación en compra y venta de divisas
con depósitos bancarios a corto plazo, sin embargo, a pesar de todo, hacia
fines de 1976 el plan económico de la dictadura encabezada por Videla parece
exitoso El gasto público es contenido gracias al derrumbe de los salarios, y se
logra un importante superávit comercial, pese a esto la inflación no se detiene
y llevara a la dictadura a un callejón sin salida. (8:19).
En mayo de 1977 el gobierno de facto encabezado
por Videla anuncia una serie de medidas que terminarán perjudicando a miles de
ahorristas y pequeños empresarios. Se anuncia entonces, la reforma del sistema
financiero, se liberan las tasas de interés y se descentralizados los depósitos
de las entidades extranjeras, esto posibilita el ingreso indiscriminado de
dinero desde el extranjero, el estado pasa a ser el garante de los depósitos.
En consecuencia durante los siguientes tres años las entidades financieras se
multiplican, surgen locales en los barrios que buscan atraer a miles de
pequeños ahorristas quiénes son tentados por las altas tasas de interés. Pero
existe un problema: el estado garantiza pero no controla el sector financiero.
El riesgo de perder todo es muy alto, sin embargo nadie parece prestar atención
a eso, a los pequeños y medianos empresarios les conviene cerrar sus fábricas pues
ganan más dinero con la especulación financiera que con el trabajo productivo.
Los recortes en la emisión de moneda y el congelamiento de los salarios no dan
resultados, mientras muchos ganan con la especulación el desempleo aumenta, la
inflación no da tregua y corroe el poder adquisitivo de los asalariados.
En mayo de 1978 el gobierno de facto intenta
revertir la situación, se decide que el valor del dólar sea ajustado por el mercado
internacional de divisas. Martínez de Hoz cree que esto detendrá la suba de
precios, pero sucede todo lo contrario, la inflación crece al 8% mensual. Mientras
tanto el valor del dólar desciende, esto provoca que bajen las exportaciones y
que disminuya el ingreso de divisas a la Argentina. En 1979, al cumplirse tres
años del gobierno militar la situación es grave. Al problema de la inflación se
le suma el estancamiento de la producción industrial en un gesto desesperado la
dictadura toma una decisión: resuelve controlar el tipo de cambio e instrumenta
un sistema de devaluaciones mensuales
prefijadas que se conoce popularmente como la tablita. Consiste en que cada
mes el valor del dólar irá variando según una tabla que publica el ministerio
de economía con antelación, de esa manera, el gobierno pretende igualar la
inflación local a la internacional.
Además se profundiza la apertura comercial, los productos
importados tienen más facilidades para entrar al país, pese a los pronósticos,
la inflación sigue disparándose. En un año los precios suben un 163%, la
industria nacional es severamente castigada por el nuevo sistema. Aquellas
empresas que no pueden competir con los productos importados cierran, otras
optan por transformarse en importadoras, ante esta situación muchos argentinos
tienen que recurrir a distintas estrategias para sobrevivir. La parálisis de la
industria nacional hace que proliferen los kioscos, los taxis y la venta de
artículos importados. Aumenta en forma considerable el llamado cuenta propismo
donde miles de argentinos sueñan con convertirse en empresario, pero la crisis
llevará a la mayoría de sus emprendedores al fracaso, la situación es grave. Para
colmo no existe posibilidad de manifestarse para pedir un cambio de rumbo. Los
sindicalistas sufren amenazas ante cualquiera tipo de protesta y la actividad
política está prohibida, las colas frente a la iglesia de San Cayetano para
pedir pan y trabajo crecen año tras año. Mientras el ministro habla de
modernización de la economía, los trabajadores sufren la pobreza y el
desempleo. (13:13)
LA ERA DE LA BICLETA:
Para
1980 país tiene un problema en la balanza comercial, el deficit llega a 519
millones de dólares, en busca de obtener divisas para sostener su plan el
gobierno de facto hace que las empresas estatales se endeuden en el exterior
para luego transferir esos recursos al tesoro nacional, como consecuencia la deuda
externa crece notablemente. El equipo de Martínez De Hoz, que sigue los
lineamientos surgidos en la universidad de Chicago, empieza a acusar a las
empresas estatales de ser ineficientes, se la culpa por ser responsables de los
problemas de financiamiento del país, se plantea entonces un proceso de
privatizaciones, pero Martínez de Hoz no consigue el respaldo total de las
fuerzas armadas, Massera, Galtieri y Menéndez que aspiran a suceder a Videla, se
oponen. Sin embargo, el ministro consigue transferir hospitales y escuelas a
las provincias para reducir el gasto público. Se intervienen las obras
sociales, y se reducen sus prestaciones. Por primera vez en 30 años el acceso
de los trabajadores a la salud se convierte en un problema. Además la falta de
controles por parte del Estado permite el florecimiento del trabajo en negro.
La industria Argentina vive tiempos dramáticos, todos los días cierran fábricas
y talleres. Las ramas más afectadas son la textil, la metalmecánica y la de
electrodomésticos. La desocupación crece, pero mientras los argentinos caen en
la pobreza, hay grupos económicos poderosos que viven días de esplendor. Se
aprovechan de las reformas impuestas por el estado y se dedican a la
especulación utilizando una operación que se conoce popularmente como bicicleta
financiera. Toman créditos en dólares en el exterior, ingresan el dinero en la Argentina
cambiándolo a pesos y luego lo colocan en un plazo fijo con altas tasas de
interés. Finalmente vuelven a sacar el dinero del país, y cancelan el crédito
en el exterior. Este tipo de operaciones permite alcanzar ganancias del 150%
con un simple movimiento de dinero se genera un negocio altamente lucrativo.
Pero el que paga la fiesta especulativa es el estado, este, debe endeudarse
para poder conseguir los dólares que terminan quedándose grupos que no producen
y dejan nada en el país. Y para colmo los ingresos en impuestos caen drásticamente
producto de la crisis y el crecimiento de la economía en negro. Pero un cambio
en la situación económica internacional terminara de complicar las cosas.
(16:20)
Pero un cambio en la situación económica
internacional terminara de complicar las cosas: en 1980 Estados Unidos y la UniónSoviética,
las dos potencias principales del mundo se encuentran en medio de una disputa, dos
modelos están en juego: el capitalismo y el comunismo.
Con la llamada guerra fría, se gastan fortunas en
producción de armas preparándose para una hipotética tercera guerra mundial, esto
lleva a que el déficit fiscal de los Estados Unidos alcance límites impensados.
El presidente norteamericano Ronald Reagan influenciado por las ideas
neoliberales de Milton Friedman, toma una decisión que tendrá repercusión directa
en la Argentina: decide financiar el déficit con créditos en lugar de emitir
moneda, en definitiva aplica las mismas recetas que Martínez de Hoz. Con este
método las tasas de interés aumentan en Estados Unidos y eso traerá graves consecuencias
sobre nuestro país. Los capitales especulativos migran hacia la potencia del
norte y esto provoca el derrumbe del sistema financiero argentino, empiezan a
escasear los dólares que sostiene la economía, los depositantes alarmados por
la posible falta de solvencia retiran sus fondos. El estado que funciona como
garante, no puede conseguir esos dólares. En enero de 1980 el sistema empieza a
colapsar, se producen una serie de quiebra sucesivas, el banco de intercambio
regional, el banco hispano y banco de los Andes y el Odone, las llamadas cuevas
financieras que habían florecidos en todo el país comienzan a quebrar una a
una. Miles de depositantes pierden sus ahorros. Para marzo de1981 la salida de
capitales mediante la fuga o el pago de deuda externa es la más alta de la
historia. No hay posibilidad de tomar créditos. Y gran parte de los sectores
productivos atraviesa una profunda recesión, el plan de Martínez de Hoz es el
gran responsable, Videla vive sus últimos días como dictador, pero los militares
se mantendrán en el poder. (18:45)
A
fines de 1980 el aparato productivo del país se encuentra devastado, ante este
panorama el movimiento obrero comienza a organizarse, su líder es el dirigente
cervecero Saúl Ubaldini, que está decidido a enfrentar como sea la dictadura
sin importar las consecuencias.
En marzo
de 1981 el presidente de facto Jorge Rafael Videla anuncia su retiro del poder,
lo reemplaza en su cargo otro militar Roberto Viola, antes de marcharse el
ministro de economía José Alfredo Martínez de Hoz emite un discurso en la que
habla de las bondades de su gestión, remarca los grandes adelantos realizados y
resalta que se establecieron las bases para las principales transformaciones de
la nación, sus palabras contrastan con la situación que se vive en el país.
Desocupación, pobreza, endeudamiento y desindustrialización.
El nuevo
ministro de economía Lorenzo Sigaut, a pocos días de asumir pronuncia una frase
que quedará en el recuerdo: “el que apuesta al dólar pierde”, sin embargo días
más tarde realizará una devaluación de la moneda nacional del 30%, esto llevará
a que la inflación se dispare a un 131% anual. La CGT encabezada por Ubaldini
se vuelve la cara visible de la resistencia a la dictadura, el 7 de noviembre
de 1981 organiza una multitudinaria marcha hacia la parroquia de San Cayetano
bajo el lema “Pan, paz y trabajo” Es la primera manifestación pública de
rechazo a la dictadura militar y su política económica, el final de La
dictadura se acerca.
La gestión de Martínez de Hoz deja el estado en
una grave situación financiera, durante 1982 y 1983 la dictadura intenta
gestionar la crisis, busca soluciones a corto plazo para frenar la inflación,
pero en 1983 en medio de una grave crisis económica se abre una esperanza, se
produce el ansiado regreso de la democracia, Raúl Alfonsín asume el poder y se
enfrenta a un desafío: desarmar el modelo económico instaurado por los
militares, pero sus intentos son inútiles, el contexto internacional es adverso
a la Argentina, las ideas neoliberales se imponen en el mundo, además, Alfonsín
debe enfrentarse a los grupos económicos que se consolidaron en los últimos
años. El final de este proceso fue la hiperinflación con la que concluyo el
gobierno radical en 1989, ese es el prólogo para a la vuelta del neoliberalismo,
durante el gobierno de Carlos Menen el mercado vuelve a tener potestad para
todo, Domingo Cavallo es el ministro encargado de retomar las ideas de Martinez
de Hoz, y donde los grupos económicos que pisaron fuerte en la dictadura salen
ganando otra vez.