domingo, 8 de septiembre de 2019

ECONOMIA MARTINEZ DE HOZ

ECONOMÍA MARTINEZ DE HOZ :

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      El 2 de abril de 1976 la ciudadanía espera con ansias el anuncio del plan económico del nuevo gobierno de facto: el ministro Martinez de Hoz le habla a la sociedad durante dos horas: “me corresponde asumir la responsabilidad del ministerio de economía de la nación en el curso de una de las peores crisis económicas que ha padecido nuestro país, quizás la peor. Para revertir la situación actual en el menor plazo posible, todos los argentinos, sin distinción, deberán poner su esfuerzo y realizar su contribución”
El denominado programa de “recuperación, saneamiento y expansión de la economía” busca reducir el déficit fiscal y controlar la inflación pero las medidas de tinte neoliberal terminarán provocando la destrucción del estado industrialista e interventor. Se eliminan las retenciones a la exportación de productos agropecuarios, el país deja de recaudar millones de dólares en impuestos. También se promueve la reducción de aranceles a las importaciones. Los productos extranjeros comienzan a ingresar al país sin restricción. En este contexto miles de medianas y pequeñas empresas deben cerrar al no sobrevivir en las nuevas condiciones impuestas.

Por otra parte se libera al mercado cambiario y financiero. Esto provocará un fuerte déficit fiscal, la solución para la dictadura es financiarlo con toma de deuda externa y reducción del gasto público por medio de la privatización de empresas públicas. El ministro propone en teoría estimular y premiar la actividad productiva pero en verdad sus medidas terminan provocando un período de especulación financiera y una crisis productiva sin precedentes en la historia del país. Para Martínez de hoz, el país tenía un modelo económico que impedía la libertad del individuo. Mientras se vive un clima de terror represivo, el ministro sostiene que su plan defiende las libertades individuales.

“Quisiera referirme referirme brevemente a los objetivos básicos de nuestro programa económico, indudablemente el bienestar humano engarzado en el contexto general del bien común es el primero de ellos, siempre se repite que la economía está al servicio del hombre y no el hombre al servicio de la economía”

Sin embargo, el plan de Martínez de Hoz solo beneficia a unos pocos, una de las principales metas del plan es acabar con la inflación, no más emisión monetaria por parte del Estado es la respuesta a este problema. Para conseguir recursos se toman préstamos de organismos internacionales de crédito y de bancos extranjeros, el resultados es un brutal crecimiento de la deuda externa. Mientras tanto el dinero se endeuda, y ingreso de los trabajadores disminuye. El gobierno de facto busca congelar los salarios, para eso suspende las negociaciones paritarias entre los sindicatos y los empresarios, de ahora en más los aumentos serán establecidos por el estado, de esta manera los trabajadores son los principales perjudicados por la inflación, sus ingresos están congelados, mientras que los precios siguen aumentando. El plan de la dictadura bien visto por economistas relacionados con el mundo de las finanzas, pero dentro de la fuerzas armadas hay algunas resistencias, el ala más dura y nacionalista del ejército, entre los que están el General Leopoldo Fortunato Galtieri, Guillermo Suarez Mason y Luciano Benjamín Menéndez se oponen al programa económico. La marina también se muestra disconforme, sus críticas esconden ambiciones políticas. El fracaso del plan económico podría traer como consecuencia el desplazamiento de Videla de la presidencia, esto es lo ambiciona Massera. La estrategia de los militares opositores es criticar la posible no compra de armamentos, en el fondo se esconde la lucha por el poder. La dictadura que gobierna el país esta atravesada por luchas políticas y económicas. Mientras tanto el pueblo sufre la represión y el terrorismo de estado.

EL PRIMER AÑO: (5:35)
El plan económico del gobierno de facto comienza a implementarse de forma gradual, aunque la principal meta del programa económico es detener la inflación, una de las principales decisiones es eliminar los controles de precios. Asi, el mercado se encargará de fijar el valor de los productos sin intervención del Estado, entonces los artículos de primera necesidad aumentan, en consecuencia los trabajadores sienten una fuerte pérdida de su poder adquisitivo y aumenta la ganancia del sector empresarial. Pero además la dictadura decidió aumentar los precios de los ser públicos, el ministro de economía justifica esta suba en una adecuación de las tarifas al mercado internacional, pero el hecho de que se congelen los salarios significa costos bajos para empresas que ya gozan de ingresos altos.

Al equipo económico también apunta a una mayor apertura al mercado internacional para eso se dejan sin efecto las restricciones a las importaciones, según Martínez de Hoz la industria argentina se verá favorecida por la competencia internacional, además se deroga la ley de granos vigente desde 1973 y se libera la disponibilidad de divisas para la exportación, el propósito es alentar las exportaciones agrícolas, pero la medida también produce el encarecimiento de los alimentos a nivel local, el aumento de las exportaciones debe producir la llegada de millones de dólares con el objetivo de bajar las tasas de interés. Pero lo único que se logra es aumentar el capital destinado a la especulación en compra y venta de divisas con depósitos bancarios a corto plazo, sin embargo, a pesar de todo, hacia fines de 1976 el plan económico de la dictadura encabezada por Videla parece exitoso El gasto público es contenido gracias al derrumbe de los salarios, y se logra un importante superávit comercial, pese a esto la inflación no se detiene y llevara a la dictadura a un callejón sin salida. (8:19).

En mayo de 1977 el gobierno de facto encabezado por Videla anuncia una serie de medidas que terminarán perjudicando a miles de ahorristas y pequeños empresarios. Se anuncia entonces, la reforma del sistema financiero, se liberan las tasas de interés y se descentralizados los depósitos de las entidades extranjeras, esto posibilita el ingreso indiscriminado de dinero desde el extranjero, el estado pasa a ser el garante de los depósitos. En consecuencia durante los siguientes tres años las entidades financieras se multiplican, surgen locales en los barrios que buscan atraer a miles de pequeños ahorristas quiénes son tentados por las altas tasas de interés. Pero existe un problema: el estado garantiza pero no controla el sector financiero. El riesgo de perder todo es muy alto, sin embargo nadie parece prestar atención a eso, a los pequeños y medianos empresarios les conviene cerrar sus fábricas pues ganan más dinero con la especulación financiera que con el trabajo productivo. Los recortes en la emisión de moneda y el congelamiento de los salarios no dan resultados, mientras muchos ganan con la especulación el desempleo aumenta, la inflación no da tregua y corroe el poder adquisitivo de los asalariados.
 
En mayo de 1978 el gobierno de facto intenta revertir la situación, se decide que el valor del dólar sea ajustado por el mercado internacional de divisas. Martínez de Hoz cree que esto detendrá la suba de precios, pero sucede todo lo contrario, la inflación crece al 8% mensual. Mientras tanto el valor del dólar desciende, esto provoca que bajen las exportaciones y que disminuya el ingreso de divisas a la Argentina. En 1979, al cumplirse tres años del gobierno militar la situación es grave. Al problema de la inflación se le suma el estancamiento de la producción industrial en un gesto desesperado la dictadura toma una decisión: resuelve controlar el tipo de cambio e instrumenta un sistema de devaluaciones mensuales prefijadas que se conoce popularmente como la tablita. Consiste en que cada mes el valor del dólar irá variando según una tabla que publica el ministerio de economía con antelación, de esa manera, el gobierno pretende igualar la inflación local a la internacional.

Además se profundiza la apertura comercial, los productos importados tienen más facilidades para entrar al país, pese a los pronósticos, la inflación sigue disparándose. En un año los precios suben un 163%, la industria nacional es severamente castigada por el nuevo sistema. Aquellas empresas que no pueden competir con los productos importados cierran, otras optan por transformarse en importadoras, ante esta situación muchos argentinos tienen que recurrir a distintas estrategias para sobrevivir. La parálisis de la industria nacional hace que proliferen los kioscos, los taxis y la venta de artículos importados. Aumenta en forma considerable el llamado cuenta propismo donde miles de argentinos sueñan con convertirse en empresario, pero la crisis llevará a la mayoría de sus emprendedores al fracaso, la situación es grave. Para colmo no existe posibilidad de manifestarse para pedir un cambio de rumbo. Los sindicalistas sufren amenazas ante cualquiera tipo de protesta y la actividad política está prohibida, las colas frente a la iglesia de San Cayetano para pedir pan y trabajo crecen año tras año. Mientras el ministro habla de modernización de la economía, los trabajadores sufren la pobreza y el desempleo. (13:13)
LA ERA DE LA BICLETA:
       Para 1980 país tiene un problema en la balanza comercial, el deficit llega a 519 millones de dólares, en busca de obtener divisas para sostener su plan el gobierno de facto hace que las empresas estatales se endeuden en el exterior para luego transferir esos recursos al tesoro nacional, como consecuencia la deuda externa crece notablemente. El equipo de Martínez De Hoz, que sigue los lineamientos surgidos en la universidad de Chicago, empieza a acusar a las empresas estatales de ser ineficientes, se la culpa por ser responsables de los problemas de financiamiento del país, se plantea entonces un proceso de privatizaciones, pero Martínez de Hoz no consigue el respaldo total de las fuerzas armadas, Massera, Galtieri y Menéndez que aspiran a suceder a Videla, se oponen. Sin embargo, el ministro consigue transferir hospitales y escuelas a las provincias para reducir el gasto público. Se intervienen las obras sociales, y se reducen sus prestaciones. Por primera vez en 30 años el acceso de los trabajadores a la salud se convierte en un problema. Además la falta de controles por parte del Estado permite el florecimiento del trabajo en negro. La industria Argentina vive tiempos dramáticos, todos los días cierran fábricas y talleres. Las ramas más afectadas son la textil, la metalmecánica y la de electrodomésticos. La desocupación crece, pero mientras los argentinos caen en la pobreza, hay grupos económicos poderosos que viven días de esplendor. Se aprovechan de las reformas impuestas por el estado y se dedican a la especulación utilizando una operación que se conoce popularmente como bicicleta financiera. Toman créditos en dólares en el exterior, ingresan el dinero en la Argentina cambiándolo a pesos y luego lo colocan en un plazo fijo con altas tasas de interés. Finalmente vuelven a sacar el dinero del país, y cancelan el crédito en el exterior. Este tipo de operaciones permite alcanzar ganancias del 150% con un simple movimiento de dinero se genera un negocio altamente lucrativo. Pero el que paga la fiesta especulativa es el estado, este, debe endeudarse para poder conseguir los dólares que terminan quedándose grupos que no producen y dejan nada en el país. Y para colmo los ingresos en impuestos caen drásticamente producto de la crisis y el crecimiento de la economía en negro. Pero un cambio en la situación económica internacional terminara de complicar las cosas. (16:20)
Pero un cambio en la situación económica internacional terminara de complicar las cosas: en 1980 Estados Unidos y la UniónSoviética, las dos potencias principales del mundo se encuentran en medio de una disputa, dos modelos están en juego: el capitalismo y el comunismo.

Con la llamada guerra fría, se gastan fortunas en producción de armas preparándose para una hipotética tercera guerra mundial, esto lleva a que el déficit fiscal de los Estados Unidos alcance límites impensados. El presidente norteamericano Ronald Reagan influenciado por las ideas neoliberales de Milton Friedman, toma una decisión que tendrá repercusión directa en la Argentina: decide financiar el déficit con créditos en lugar de emitir moneda, en definitiva aplica las mismas recetas que Martínez de Hoz. Con este método las tasas de interés aumentan en Estados Unidos y eso traerá graves consecuencias sobre nuestro país. Los capitales especulativos migran hacia la potencia del norte y esto provoca el derrumbe del sistema financiero argentino, empiezan a escasear los dólares que sostiene la economía, los depositantes alarmados por la posible falta de solvencia retiran sus fondos. El estado que funciona como garante, no puede conseguir esos dólares. En enero de 1980 el sistema empieza a colapsar, se producen una serie de quiebra sucesivas, el banco de intercambio regional, el banco hispano y banco de los Andes y el Odone, las llamadas cuevas financieras que habían florecidos en todo el país comienzan a quebrar una a una. Miles de depositantes pierden sus ahorros. Para marzo de1981 la salida de capitales mediante la fuga o el pago de deuda externa es la más alta de la historia. No hay posibilidad de tomar créditos. Y gran parte de los sectores productivos atraviesa una profunda recesión, el plan de Martínez de Hoz es el gran responsable, Videla vive sus últimos días como dictador, pero los militares se mantendrán en el poder. (18:45)
        A fines de 1980 el aparato productivo del país se encuentra devastado, ante este panorama el movimiento obrero comienza a organizarse, su líder es el dirigente cervecero Saúl Ubaldini, que está decidido a enfrentar como sea la dictadura sin importar las consecuencias.
       En marzo de 1981 el presidente de facto Jorge Rafael Videla anuncia su retiro del poder, lo reemplaza en su cargo otro militar Roberto Viola, antes de marcharse el ministro de economía José Alfredo Martínez de Hoz emite un discurso en la que habla de las bondades de su gestión, remarca los grandes adelantos realizados y resalta que se establecieron las bases para las principales transformaciones de la nación, sus palabras contrastan con la situación que se vive en el país. Desocupación, pobreza, endeudamiento y desindustrialización.
      El nuevo ministro de economía Lorenzo Sigaut, a pocos días de asumir pronuncia una frase que quedará en el recuerdo: “el que apuesta al dólar pierde”, sin embargo días más tarde realizará una devaluación de la moneda nacional del 30%, esto llevará a que la inflación se dispare a un 131% anual. La CGT encabezada por Ubaldini se vuelve la cara visible de la resistencia a la dictadura, el 7 de noviembre de 1981 organiza una multitudinaria marcha hacia la parroquia de San Cayetano bajo el lema “Pan, paz y trabajo” Es la primera manifestación pública de rechazo a la dictadura militar y su política económica, el final de La dictadura se acerca.


La gestión de Martínez de Hoz deja el estado en una grave situación financiera, durante 1982 y 1983 la dictadura intenta gestionar la crisis, busca soluciones a corto plazo para frenar la inflación, pero en 1983 en medio de una grave crisis económica se abre una esperanza, se produce el ansiado regreso de la democracia, Raúl Alfonsín asume el poder y se enfrenta a un desafío: desarmar el modelo económico instaurado por los militares, pero sus intentos son inútiles, el contexto internacional es adverso a la Argentina, las ideas neoliberales se imponen en el mundo, además, Alfonsín debe enfrentarse a los grupos económicos que se consolidaron en los últimos años. El final de este proceso fue la hiperinflación con la que concluyo el gobierno radical en 1989, ese es el prólogo para a la vuelta del neoliberalismo, durante el gobierno de Carlos Menen el mercado vuelve a tener potestad para todo, Domingo Cavallo es el ministro encargado de retomar las ideas de Martinez de Hoz, y donde los grupos económicos que pisaron fuerte en la dictadura salen ganando otra vez.